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ESCALA DE 3 DÍAS EN TOKYO (1/2)

ESCALA DE 3 DÍAS EN TOKYO (1/2)

Como muchos ya sabréis, aprovechamos nuestra luna de miel a Australia, Nueva Zelanda y las Islas Cook para hacer una pequeña escala de 2 días y medio en Tokyo de camino. Somos unos enamorados de Japón y su comida, así que pensamos que para que el viaje no se hiciera tan largo y el jetlack no fuera tan duro, sería buena idea parar allí.

  • Vuelo

Así que miramos todas las combinaciones de vuelos posibles y al final vimos que volar de Tokyo a Cairns (Australia) nos costaba solamente 170€ por persona con Jetstar. Después cogimos el vuelo grande con British Airways: ida de Barcelona a Tokyo y vuelta de Auckland (Nueva Zelanda) a Barcelona por 825€. En total 995€ por persona, no es que fuera muy barato pero teníamos nuestra escala a Japón y además entrábamos por Australia y salíamos por Nueva Zelanda, que era lo que queríamos.

El día que empezó nuestra luna de miel teníamos que madrugar mucho, ¡pero estábamos tan emocionados que esa noche casi ni dormimos! El vuelo salía a las 7am de Barcelona y llegaba a las 7am del día siguiente a Tokyo, sin escalas. Así podíamos aprovechar ese día desde buena mañana para ver cosas.

Volar con British Airways nos gustó: fueron puntuales, la comida estaba buena, los asientos cómodos ¡y teníamos pantallas individuales para ver un montón de películas!

Nosotros ya habíamos viajado a Japón en 2012, podéis ver todos nuestros posts con la ruta que hicimos aquí. Así que esta vez queríamos aprovechar para visitar cosas que nos habían quedado pendientes de Tokyo, repetir nuestras preferidas ¡y comer mucho ramen jajaja!

  • Transporte del aeropuerto al centro

Llegamos al aeropuerto de Haneda y para llegar a nuestro hotel cogimos la línea de metro Keisei. Con ella ahora puedes llegar tanto a este aeropuerto como al de Narita y es mucho más barato que coger el Narita Express. Pagamos 570 yens por persona y llegamos a nuestra parada (Ningyocho) sin hacer trasbordos. En nuestro caso nos iba genial porque nuestro hotel estaba allí, pero depende de la zona donde os alojéis puede que os vaya mejor otra opción.

En el metro compramos la tarjeta PASMO de 1000 yens (500 de depósito), que es una tarjeta monedero que se puede ir recargando como la SUICA. Es lo más cómodo para ir en metro porque te van descontando el importe de cada viaje y no te tienes que preocupar de comprar billetes en cada trayecto.

Una de las cosas que nos hizo más ilusión fue repetir el hotel de nuestro otro viaje, ¡nos traía tantos recuerdos! Además nos gustó mucho y está céntrico y bien comunicado: a 1 parada en JR de Tokyo Station y con las líneas de metro Asakusa (A14) y Hibiya (H14) al lado. Podéis ver su descripción y situación en este post.

Esta vez nos costó 60€ la noche y estuvimos 2 noches.

  • Primer día en Tokyo: Harajuku y Shibuya

A pesar del cansancio, ¡no podíamos esperar para recorrer las calles de la ciudad! Así que cogimos el metro hasta la parada de Meiji-Jingumae (Chiyoda – 28 min – 190 yens) para ir al parque Yoyogui y ver su templo Meiji Jingu (9-16h), el templo sintoísta más importante de Tokyo. Todo esto ya lo hicimos la otra vez, pero nos gustó tanto la zona de Harajuku que queríamos volver.

Atravesamos el enorme torii de la puerta del parque y caminamos rodeados de árboles y farolillos de piedra hasta la zona donde están los barriles de sake antiguos, que habían sido ofrecidos al emperador.

Una vez en el templo, compramos una madera para escribir un deseo y colgarlo (500 yens), un amuleto de la suerte (800 yens), hicimos una ofrenda al árbol de los matrimonios ¡y vimos una boda tradicional!

En Japón cada vez que entréis en un templo tendréis que purificaros lavando primero vuestra mano izquierda, después la derecha y por último dando un pequeño sorbo con la ayuda de los cacitos de madera (no hace falta tragarse el agua).

Después fuimos a una de nuestras calles favoritas de Tokyo: ¡Takeshita Dori! Esta calle es alucinante para comprar ropa, frikadas y tiene mucho ambiente. Está llena de colegiales comiendo algodón de azúcar de colores o crepes rellenas de pastel (que por cierto, ¡tenéis que probarlas!).

Para comer… ¡Jangara Ramen! Este restaurante tiene uno de los mejores ramens que probamos en Japón y teníamos que volver a probarlo, así que cogimos el menú nº1 con bebida por 3400 yens por persona. ¡Delicioso! Está justo al principio de la calle Omotesando, bajando por la acera izquierda:

Si aún os quedáis con hambre, tenéis que probar las gyozas de Gyoza Lou, justo al lado de la tienda Kiddy Land de Omotesando. Tienen fama de estar muy ricas, aunque nosotros no llegamos a probarlas.

Por la tarde fuimos a Shibuya, nuestro barrio preferido de Tokyo y mientras esperábamos a que anocheciera nos metimos en el Karaoke Kan (30-8 Udawagacho). Este karaoke es famoso por salir en la película “Lost in Translation“, aunque coger la habitación con vistas que sale en la película será muy caro. Nosotros pagamos 3400 yens los 2 por 1 hora de karaoke en habitación normal y bebidas (Umeshu y whisky Santori).

No podéis iros de Tokyo sin ir a un karaoke ¡es muy divertido! Cuando cantas se queda oscuro y salen luces de discoteca para motivarte ¡jajaja! Lo bueno de este karaoke es que tiene canciones en inglés, así que podréis encontrar grandes éxitos como ABBA, Britney Spears, BSB, Michael Jackson… ¡muy actual!

Cuando salimos ya era de noche y pudimos disfrutar de las luces de los rascacielos, las pantallas de neón y el famoso cruce de Shibuya: donde multitud de gente cruza a la vez en todas direcciones son chocarse. ¡Este barrio es realmente mágico!

Estuvimos mirando tiendas de ropa en el centro comercial Shibuya 109 y después fuimos a la emblemática estatua de Hachiko, que está en la plaza de la estación. Es un homenaje a un perrito que esperaba cada día a su amo en la estación, incluso años después de que muriera. Podéis ver su triste historia en la película de Richard Gere “Siempre a tu lado, Hachiko”.

Para acabar un día redondo, cenamos un curry con queso y katsu (cerdo) en un restaurante que estaba al lado del hotel por 1500 yens los 2. ¡Mucho más barato que cenar en la zona de Shibuya!

¡Y todavía nos quedaban 2 días de escala en esta maravillosa ciudad! No os perdáis el siguiente post sobre Tokyo porque vimos varios sitios que nos quedaron pendientes en nuestro viaje anterior. ¡Fue un día de experiencias gastronómicas!

 

DÍA 13: Kyoto – Narita. Fin del viaje

DÍA 13: Kyoto – Narita. Fin del viaje

Ese día nos levantamos y llovía a cántaros (será que Japón estaba triste porque ya nos íbamos :P). Al ser la última mañana que teníamos para ver cosas, decidimos ver lo que nos había quedado pendiente por falta de tiempo.

Cogimos el bus 101 desde Kyoto Station que nos dejó en frente del Castillo de Nijo (abre de 8:45 a 16h y la entrada cuesta 600 yens). También llegan los buses 9 o 50 (parada Nijo-jo). Consiste en unas murallas rodeadas por un foso y dentro hay un jardín enorme y varias estancias del castillo.

Es muy interesante porque puedes entrar y ver por dentro cómo eran las estancias del shogun y las salas de audiencias, donde recibían a los invitados de alto y bajo rango.

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Después cogimos otro bus que nos dejó en la entrada de arriba de los jardines del Palacio Imperial. No se puede entrar dentro del Palacio, a menos que tengáis una autorización. Nuestra idea era cruzar todo el parque y salir por la puerta de abajo, pero es enorme y cuando llevábamos un rato andando, decidimos salir por una puerta lateral y coger un bus para ir a comer. La verdad es que tampoco nos impresionaron mucho los jardines, eran como un parque cualquiera y si lo hubiéramos sabido, tal vez hubiéramos ido a otro sitio en lugar de este.

Paramos en Gion para comer y encontramos un sitio muy barato en la calle principal dónde comimos genial (ramen y Katsudon):

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Después fuimos al Hana Hostel a recoger nuestro equipaje y nos dirigimos a la estación de Kyoto para coger el shinkansen que nos llevaría a Tokyo. La idea era aprovechar nuestro último día de JRPASS para coger el tren Narita Express (que va al aeropuerto) y alojarnos esa noche en el pueblo de Narita, ya que nuestro vuelo salía pronto por la mañana y todos los hoteles de allí ofrecen un bus gratis al aeropuerto. Tuvimos que calcular bien los horarios para que nos cuadraran todos los trenes y reservar el Narita Express.

Como anécdota de lo buena gente que son los japoneses, debo decir que cuando estábamos a punto de bajarnos en Narita (es una parada antes del aeropuerto), vino corriendo un viejecito muy preocupado a decirnos que eso no era el aeropuerto. Como nos vio con las maletas, se pensaba que nos estábamos equivocando de parada ¡y vino corriendo a avisarnos! ¡Cómo echo de menos esa amabilidad!

Llegamos al pueblo al anochecer y nos alojamos en el Hotel APA Keisei Narita, que estaba cerca de la estación. Lo elegí porque tenía un onsen público y nos apetecía darnos un último baño antes de irnos. El hotel estaba muy bien, las habitaciones eran pequeñitas pero tenían de todo (parecidas a las del hotel Horidome Villa):

Para que os hagáis una idea tenían incluso mangas para leer en la habitación (en japonés).

También había muchos restaurantes por la zona, así que fuimos a buscar uno especial para nuestra última cena y encontramos un izakaya muy mono cerca de la estación. Pedimos varios platitos de cosas para picar, pinchos de carne, etc. Muy bueno todo y para beber pedimos un “sparkling wine from Spain” (vino espumoso de España) que resultó ser ¡cava Codorniu! jajaja nos hizo mucha gracia que tuvieran de eso allí.

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Después bajamos con los yukatas a darnos un relajante baño en el onsen (separado por sexos) y nos bebimos un té en la habitación antes de irnos a dormir.

Por la mañana desayunamos nuestros últimos “meron pan” y fuimos con nuestro equipaje hacia la lanzadera gratuita que nos llevaría al aeropuerto (la habíamos reservado la noche anterior). Cogimos nuestro vuelo a Barcelona con la compañía Aeroflot, haciendo una escala en Moscú de 3 horas. La vuelta se nos hizo mucho más larga que la ida y muy incómoda, pero al menos no nos volvieron a perder las maletas.

Es una sensación muy rara cuando vuelves, nosotros tuvimos jetlack durante 1 semana. Sin embargo, sentíamos una inmensa añoranza de ese país que nos había tratado tan bien y en el que habíamos visto cosas maravillosas. Es como viajar a otro mundo distinto al nuestro, una experiencia increíble. Estamos deseando volver para poder disfrutarlo con más calma. ¡Domo arigato!

DÍA 4: TOKYO- Harajuku y Shibuya

DÍA 4: TOKYO- Harajuku y Shibuya

Habíamos guardado el domingo para esta zona, puesto que se supone que al mediodía se concentra gente disfrazada de sus personajes de anime favoritos (Cosplay) en el puente Jingu-bashi, al lado de la estación de Harajuku. Seguro que habréis oido hablar de las tribus urbanas de Tokyo: las gothic lolitas, los otaku, las gals… se pueden ver por todo Japón, pero esta zona es una de las más fashion, así que es probable ver más gente friki y vestida de todas las formas imaginables. ¡Da igual lo que te pongas en Japón, la gente ni se inmuta!

A las 10h llegamos al parque Yoyogui, fuimos desde la parada de metro Kodenmacho (línea Hibiya) hasta Meiji Jingumae (línea Chiyoda, 28 min, 190 yens). Entramos en el parque, que es como un bosque enorme y enseguida empezamos a ver chicas vestidas con kimono que se dirigían al templo. En medio de los inmensos árboles está el Meiji Jingu (9-16h), el templo sintoísta más importante de Tokyo. Es tradición escribir en unas tabletas de madera un deseo y colgarlas.

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Como era domingo ¡pudimos ver 2 bodas! Una de ella con los trajes tradicionales. Nos sorprendió que las invitadas fueran algunas con kimono y otras con vestidos de fiesta normales y que fueran todos en silencio, como una procesión (vamos, nada que ver con las bodas de aquí).

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En el parque también hay un jardín de lirios (Minami-Ike Shabuda) que no llegamos a ver.

Después, como todavía era pronto fuimos a la calle de tiendas Takeshita Dori ¡una pasada! Es una calle que está muy de moda entre los jóvenes. Básicamente puedes encontrar todo tipo de ropa y complementos, cuanto más raros, mejor. Está abarrotada de gente y es como un desfile de moda. Las crepes de esta calle están muy buenas, ¡hay algunas que llevan hasta pasteles dentro! Las hacen en forma de cono, como un helado.

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Como ya era mediodía fuimos con la emoción hasta el puente para ver si ya había gente disfrazada. Cuál fue nuestra decepción que sólo había una persona y ¡encima era guiri!. No sé si era porque estaba medio lloviendo o es que ya no se juntan allí…

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Pero no pasa nada porque por las calles sí que encontramos algunos:

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Como llovía, me compré un paraguas transparente de esos que hay por todos lados. Casi todos los japos van con uno y ¡yo no podía ser menos! Y después fuimos a un restaurante que nos habían recomendado como uno de los que hace mejores ramen. ¡Doy fe! Se llama Jangara Ramen y está al principio de la calle Omotesando, bajando de la estación de Harajuku, en la acera izquierda. Tienen 7 tipos de ramen, pero el más famoso es el nº1 (es barato, unos 600 yens), pero cuidado con una bola roja que ponen que pica un poco.

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Una vez comidos, bajamos por la calle Omotesando (dónde hay muchas tiendas de marca) y nos encontramos una de kimonos de segunda mano. Allí me compré un yukata por 20€ monísimo y ¡había más baratos!. Algunos tenían taras, pero otros estaban como nuevos.

Como teníamos tiempo, decidimos ir andando hasta Shibuya (unos 30 minutos). La idea era esperar a que anocheciera para ver las luces y salir de fiesta por allí, así que fuimos a tomar un café por el módico precio de 5€ (asqueroso, por cierto) mientras descansábamos de tanta tienda un rato. Shibuya es el barrio de Tokyo que más me ha gustado, las luces son impresionantes, todo lleno de tiendas, karaokes, mucho ambiente… Puedes pasarte horas sentado viendo la gente que pasa y no te aburres.

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Lo más destacable es su famoso cruce, el más transitado del mundo, en el que pasan multitudes en todas direcciones. ¡No te cansas de verlo! Si vais a la 2a planta de la estación, podréis hacerle fotos desde arriba.

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También es famosa la estatua del perro Hachiko que hay en la plaza de la estación. Es en homenaje a la triste historia de un perro muy fiel que esperaba a su amo cada día en la estación. Incluso cuando éste murió, el perro lo siguió esperando durante años (podéis ver la película “Siempre a tu lado, Hachiko” de Richard Gere).

Hay muchísimos centros comerciales y tiendas de ropa por la zona, como el Tokyu Hands. Recomiendo el 109 porque es muy original y se pueden ver muchas Gals con sus pelucas, pestañas postizas, lentillas, taconazos… ¿¿pero cuánto tiempo pasan arreglándose estas chicas??

Viniendo del 109, girando a la izquierda está la zona Dogenzaka, dónde están los Love Hotels y algunos clubs nocturnos.

Nosotros fuimos a cenar a un restaurante de la calle principal de tiendas que parecía barato pero luego no lo era tanto. Eran de esos que te tienes que descalzar y las mesas tienen una plancha para calentar la comida. Pedimos unas brochetas y un yakisoba por 3500 yens todo. Después fuimos a un bar de esa misma calle que hacían happy hour y pedimos sake frío para probarlo. ¡puaaagh! Da igual que esté frío o caliente, yo no sé cómo pueden beberse eso…

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Eran las 22h (allí eso es muy tarde ya) y como estábamos un poco contentos, entramos en un garito que se llama GasPanic porque era gratis. ¡Error! Era un sitio bastante guiri (ponían Danza Kuduro) y con un poco de mal ambiente. Duramos poco rato y decidimos coger el metro antes de que cerrara (a las 00h). He leído que hay otras discotecas por la zona que están muy bien, por ejemplo, el Club Camelot y vale solo 1000 yens la entrada. Y la más grande y famosa, aunque muy cara, es el Ageha (hay buses gratis que te llevan porque está a las afueras de Tokyo). Pero nosotros ya habíamos tenido suficiente, estábamos cansados y al día siguiente madrugábamos para ir de excursión a Nikko!

DÍA 3: TOKYO – Ueno, Akihabara y Odaiba (Onsen)

DÍA 3: TOKYO – Ueno, Akihabara y Odaiba (Onsen)

Este día la idea era madrugar e ir a la lonja de pescado Tsukiji, pero estábamos tan cansados del viaje que decidimos que preferíamos no ir y dormir un poco más. Así que nos levantamos a las 8h y desayunamos un meron pan (pan de melón) y un dorayaki (pastelito del Doraemon) que la noche anterior compramos en el 7eleven de al lado del hotel.

Después cogimos el metro en la parada Ningyocho H13 hasta Ueno H17 (línea Hibiya, 4 min, 160 yens) . Salimos por la Salida Park y nada más salir ya se ven un montón de tiendecitas y el parque. Lo bueno de Japón es que hay mapas por la calle para que sepas dónde estás en todo momento.

Entramos en el parque, que es enorme y primero fuimos a ver el lago. Cuál fue nuestra sorpresa al encontrarnos que el lago estaba cubierto de nenúfares gigantes ¡Apenas se veía el agua!

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Más adelante los nenúfares se acababan y había una zona en la que podías montar en barca-pato jajaja aunque era un poco caro.

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Después fuimos a ver el templo Toshogu pasando por un camino lleno de cintas de colores (creemos que celebraban alguna fiesta, pero no estamos seguros de cual). Estaba lleno de gente y había algunas plantas peculiares como estas:

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No teníamos tiempo de entrar en los museos ni en el zoo que hay en este parque, pero sí que fuimos a dar una vuelta por las tiendas que lo rodean ¡que no tienen desperdicio! Hay una calle que se llama Ameyayokocho y es como un mercadillo de comida, ropa, productos de perfumería y chorraditas varias.

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Después volvimos a coger el metro y nos bajamos en Akihabara (H15, 2 min, 130 yens). Es el barrio de la electrónica y el manga ¡Una locura! Lleno de anuncios por todos lados, salas de videojuegos, centros comerciales de electrónica, música, manga… A quien le gusten estas cosas, puede pasar días en estas calles (aunque los precios son similares a los de aquí). Cabe destacar: el Yodobashi Camera, el Mandarake Complex, el Gundam Café y el edificio Sega. También es habitual ver a meidos por las calles anunciando sus famosos Meid cafés.

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Cuando ya estábamos saturados de tanto estímulo sensorial, volvimos a la zona del hotel, que está muy cerca de Akihabara. Comimos en un restaurante de ramen muy bueno por 700 yens que estaba delante de la parada Ningyocho, en la misma calle del hotel. Es de estos que tienes que comprar un ticket en una máquina con lo que quieres y dárselo al cocinero. Lo que pasa que estaba todo en japonés y nos tuvieron que ayudar a marcar lo que queríamos. Aunque realmente da igual ¡porque está todo bueno!

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Descansamos un poco en el hotel y descubrimos que ya nos habían traído las maletas ¡menos mal! ¡por fin teníamos ropa!

A las 17h cogimos el metro de Ningyocho A14 hasta Shimbashi A10 (línea Asakusa, 7min, 170 yens) y allí el monorraíl Yurikamome hasta Odaiba (320 yens). Nos bajamos en Odaiba Kaihin Park para ver la bahía de Odaiba, una playa artificial desde la que se ve el Rainbow bridge y una réplica de la estatua de la Libertad. Si vais de noche, ¡las vistas son espectaculares!

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Detrás teníamos el famoso edificio de Fuji TV, pero no entramos porque creo que hay que reservar la visita antes.

Fuimos andando hacia Palette Town (donde está la noria) y de camino nos encontramos la estatua gigante de Gundam (que se supone que protege la isla) y ¡el Oktoberfest! Lo que pasa que las cervezas valían unos ¡1200 yens! Como para beber una… Por allí también hay muchos centros comerciales, como el Venus Fort. Y a destacar: el Mega Web (gratis) y un parque temático de Toyota.

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Gundam

Nosotros preferimos vivir la experiencia japonesa auténtica de ir a un onsen público y fuimos al Oedo Onsen Monogatari. ¡Lo recomiendo 100%! Si vais más tarde de las 18h sale más barato, creo recordar que eran unos 1600 yens por persona. Con tatuajes está prohibido entrar. Para llegar es mejor coger el monorraíl ya que está un poco lejos para ir andando, en la parada de Telecom Center.

Nada más entrar, te dan una pulsera magnética con la que puedes pagar si quieres servicios extra como masajes, cenar, etc. Después tienes que escoger un yukata y pasas a un vestidor donde te lo pones y debajo te dejas solo la ropa interior. Guardas la ropa y tus pertenencias en una taquilla, pero os podéis llevar la cámara. Entonces entras en un mini pueblo de la época Edo con restaurantes, tiendas… todo muy bien decorado.

Decidimos ir primero a los baños de pies porque eran mixtos. Te dejan una chaqueta porque están en el exterior y son una pasada, rodeados de verde, muy romántico.

Después fuimos a los baños termales, que son separados por sexos. Entras en otro vestuario y te dan 2 toallas (una pequeña y otra grande), te desvistes del todo, lo guardas en otra taquilla y entras a la zona de baños solo con la toalla pequeñita. Allí primero tienes que ducharte (hay champú, gel, acondicionador y de todo). Te sientas en el taburete, te enjabonas y luego te echas agua con la palangana o con la ducha. ¡Y ya estás listo para los baños!

Había muchos onsen interiores y exteriores de distintas temperaturas y alguno con chorros. Muy relajante… Además, es muy auténtico porque son todo japoneses, no hay guiris.

Después en el vestuario te secas con la toalla grande, te cambias y hay secadores, peine, cremas y de todo gratis para ponerse guapo. No hace falta que llevéis nada, podéis entrar con lo puesto y ¡listo! En fin, si podéis no os lo perdáis.

Una vez relajados, volvimos al hotel y como ya era tarde y los restaurantes estaban cerrando, compramos bentos en un 7eleven para comer en el hotel (hay microondas). Compramos yakisoba, pollo al teriyaki y oniguiris. Todo muy barato y rico. Y a dormir que nos esperaba un día largo.

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DÍAS 1-2: TOKYO- Asakusa y Shinjuku

DÍAS 1-2: TOKYO- Asakusa y Shinjuku

El día 11 de octubre cogimos el vuelo Barcelona – Moscú – Tokyo con Aeroflot. Nos costó 550 € por persona, pero debo decir que lo barato sale caro porque tuvimos una odisea de vuelo. El primero se atrasó y casi perdimos el segundo, tuvimos que correr por todo el aeropuerto de Moscú para cogerlo. Además, los asientos eran muy estrechos, la comida malísima y el primer avión no tenía ni pelis ni nada. ¡Para colmo nos perdieron las 2 maletas al llegar a Tokyo! Así que tuvimos un comienzo de viaje emocionante, destrozados tras 15 horas de vuelo y sin ropa. ¡Pero estábamos en Japón por fin!

En el aeropuerto cambiamos los euros a yenes (llevábamos 800€ por persona para gastos, comida, transporte, souvenirs, etc. y nos sobró). El cambio estaba a 98 en Narita. Después fuimos a la oficina de JR y como no teníamos pensado activar el JRpass hasta dentro de 5 días, nos salía a cuenta comprar la Suica&NEX por 3500 yenes por persona. Este pack incluye el tren Narita Express que te lleva des del aeropuerto hasta Tokyo Station y la tarjeta monedero Suica con 2000 yens recargados (500 son de depósito, te los dan cuando devuelves la Suica). Es muy útil disponer de una tarjeta como ésta o la Pasmo, ya que no tienes que ir comprando cada ticket de metro, si no que te lo va descontando de allí y tú la puedes ir recargando.

El avión había aterrizado a las 10:20h y no pudimos coger el Narita Express hasta las 12:15h. El tren tardó 1 hora hasta Tokyo Station y como no llevábamos maletas, decidimos ir directos a Asakusa antes de ir al hotel, para aprovechar el día (si vais con maletas, suele haber taquillas en todas las estaciones importantes). Nada más llegar buscamos un sitio para comer por los alrededores del templo (hay muchísimos) y por 800 yenes nos comimos un katsudon (cerdo rebozado con arroz, huevo y cebolla) riquísimo. Algo bueno de Japón es que la comida es barata, abundante y ¡te dan el agua gratis! Ahora, si te pides una cerveza o un café prepárate para pagar 400 o 500 yenes.

Una vez comidos, fuimos a ver el famoso templo Sensoji de Asakusa (6-17h, gratis). Para llegar a él, debéis ir por la calle de tiendecitas Nakamise Dori y atravesar la puerta Kaminarimon (famosa por su linterna de 4 metros de altura). El templo también tiene una pagoda de 55 m.

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Antes de entrar en un templo, tenéis que purificaros lavando primero vuestra mano izquierda, luego la derecha y, por último, dando un sorbito (no hace falta que traguéis, podéis escupirlo). Ya veréis un montón de gente acumulada haciéndolo con unos cazos. Además, para ellos el humo del incienso es bueno para la salud, por ello no es extraño ver como intentan echárselo por encima. También es tradición coger un omikuji (tira de la suerte) y si es buena fortuna te la quedas y si es mala, la atas en unos hilos que hay allí (en este templo están en inglés). Son incontables la cantidad de amuletos que podréis comprar en los templos.

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A las 17h cierra este templo, así que decidimos ir a comprar el Tobu All Nikko Pass (lo venden en la estación Tobu de Asakusa). Nosotros lo necesitábamos porque íbamos a Nikko sin JRpass y nos costó 4400 yens por persona (incluye el tren y los buses para ir a los templos, al lago Chuzenji y a la cascada kegon). Íbamos a Nikko el día 15, pero preferimos comprarlo antes por si las oficinas aun no estaban abiertas el día que cogíamos el tren.

Al lado de la estación se puede ver de lejos el famoso Skytree y la caca dorada:

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Después fuimos por fin a nuestro hotel, el Horidome Villa. Lo escogimos porque es muy céntrico, a 1 parada en JR de Tokyo Station y con las líneas de metro Asakusa (A14) y Hibiya (H14) al lado. Nos costó muy barato (¡50€ la noche!) y es un hotel nuevo. Las habitaciones son muy pequeñas (como casi todas en Japón), pero tenían baño privado, TV, aire acondicionado, nevera, yukata, zapatillas, toallas, secador, amenities y hervidor de agua para hacer té. Al lado de recepción también hay un microondas y café por las mañanas. Limpian la habitación cada día y son muy amables.

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Situación del hotel:

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Descansamos un poco y sobre las 19h nos fuimos a ver el barrio de Shinjuku, ya que es más impresionante por la noche. Nos bajamos en la estación de Shinjuku y desde allí fuimos andando hasta el distrito financiero, donde está el edificio del gobierno metropolitano. Son 2 torres gemelas, a las que se puede subir para admirar las vistas de Tokyo gratis. Hay que acceder por el Edificio 1, piso 45 (9:30-23h). De todas maneras, si podéis subir a la torre Eiffel o al Sky tree, mejor.

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Después fuimos caminando hasta la zona de ocio nocturno de kabuchiko, que está llena de Pachinkos, salones recreativos, bares, etc. Algunos puntos de interés son el Studio Alta, el Golden Gay, el teatro koma o el santuario de Hanazono. Cenamos unas sopas de fideos y unas guiozas por 700 yens y nos fuimos para el hotel a descansar.

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Vigilad porque el metro cierra a las 12h de la noche y en nuestro caso, el hotel también.
Hay que ir con cuidado porque es fácil perderse, pero por suerte los japoneses son gente muy amable y si te ven perdido, te preguntan si te pueden ayudar (incluso dejan lo que estaban haciendo y te acompañan a donde vayas). En el metro es fácil porque está todo muy bien señalizado, la mayoría de cosas están en inglés y también se identifica cada parada por una letra y un número, así que no hay pérdida. Sólo tenéis que aseguraros de salir por la salida correcta porque las estaciones son enormes. Los trayectos en metro suelen costar menos de 200 yens por persona, más caros cuantos más transbordos hagáis.