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Etiqueta: viajes

DÍA 6: Nueva York – Cataratas del Niágara

DÍA 6: Nueva York – Cataratas del Niágara

Nos despedimos con mucha pena de Nueva York para irnos al aeropuerto JFK sobre las 7:30 de la mañana. Teníamos un vuelo a las 10:35 a Buffalo, con la compañía lowcost Jetblue (nos costó 65€ por persona).

Llegamos a Buffalo casi a las 12h (1:30h de vuelo), cambiamos dinero a dólares canadienses y desde allí cogimos un taxi a Niágara por unos 60$. Nos dejó en la parte de USA y nosotros cruzamos el Rainbow Bridge andando hasta la parte canadiense. En medio está la aduana, que para cruzar de un lado a otro hay que pagar 0’5$  cada vez. Sólo hay que enseñar el pasaporte, nos hicieron 4 preguntas y nos dejaron pasar fácilmente.

Hay 3 cataratas: las American Falls y las Bridal Veil Falls (Velo de la novia) están en el lado estadounidense y las Horseshoe Falls (Herradura) en el canadiense. Estas últimas son las más grandes, con 52 metros.

Cuando cruzamos el puente andando, tuvimos nuestra primera visión de las cataratas y ¡nos quedamos impresionados!. Y eso que las estábamos viendo de lejos, de cerca con aún más espectaculares. Había sido una buena decisión hacer una escapada a Niágara, aunque sólo fuese una noche ¡valía la pena!.

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Cruzando el Rainbow Bridge
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Vistas desde el puente

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Nos alojamos en el motel Inn by the Falls (5525 Victoria Avenue), cerca del puente, de la zona de restaurantes y de Cliffton Hill. Nos costó sólo 58€ la noche, una habitación con jacuzzi en forma de corazón. Es un motel que está justo en frente del hotel Country Inn & Suites. Comparten parking, recepción y piscina climatizada. Nuestro motel era sencillo pero por el precio, ¡la habitación fue más de lo que esperábamos! Era espaciosa, con una cama de matrimonio grande, TV, juego de café y té, baño privado con ducha y un enorme jacuzzi rojo en forma de corazón rodeado de espejos. Obviamente hay hoteles con más clase, pero eran más caros o estaban más alejados del centro. Nosotros quedamos muy contentos con nuestra habitación.

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Fuimos a comer a la pizzería Antica (5785 Victoria Ave), que nos recomendó la recepcionista de nuestro hotel (muy amable, por cierto, nos dio galletas y todo). Fue un poco cara pero las pizzas estaban muy buenas. Después dimos una vuelta por Cliffton Hill, que es una zona de casinos, bares, atracciones… como un Las Vegas pero a lo cutre. La verdad es que nos sorprendió que la parte canadiense estuviese así de explotada y en cambio, el lado de EEUU fuese un parque natural, muy bien conservado. Nosotros elegimos alojarnos en el lado canadiense porque es el lado con mejores vistas de las cataratas y el que tiene más hoteles y a mejor precio, aunque cruzamos varias veces de un lado al otro sin problemas.

De hecho, fuimos al lado estadounidense para coger allí el Maid of the Mist (de 10 a 17h), que es un barco que te acerca mucho a las cataratas. La entrada nos costó 17$ (13€) por persona y te incluye un chubasquero, porque acabas chorreando. Si no te importa mojarte, el mejor sitio es en el primer piso del barco (proa y estribor), aunque hay que vigilar con las cámaras y los móviles. Esta es una atracción imprescindible si vais a Niágara, no os podéis perder la experiencia de sentir la fuerza de las cataratas tan de cerca.

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También podéis entrar en The Cave of the Winds (de 9 a 19:30h). La entrada cuesta 12$ y en esta atracción podréis caminar por unas plataformas de madera que pasan a unos 7 metros de las cataratas, concretamente de la Bridal Veil Falls. ¡Más cerca imposible!.

En Journey behind the Falls podréis pasar por unos túneles que pasan por detrás de las Horseshoe Falls, en el Table Rock (lado canadiense). Vale 16,75$ y funciona todo el año pero de Diciembre a Abril, cierran una parte por mal tiempo y la entrada se reduce a 11,25$.

Otros puntos de interés para ver las vistas son:

Prospect Point & NY State Observation Tower es un parque en el que está el mirador de las cascadas de EEUU. Justo debajo de la torre se coge el barco Maid of the Mist.

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Goat Island: es una isla que tiene un mirador (Terrapin Point) muy popular desde el que se ven también un poco las cataratas canadienses y las Three Sister Islands.

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Vistas desde Terrapin Point

Parque Victoria: es un parque natural muy bonito de la zona de EEUU, desde el que se accede a la Goat Island. Merece la pena dar un paseo, sobretodo en otoño, porque las hojas de los árboles se tiñen de todos los colores.

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Parque Victoria

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Table Rock: es el mirador que más nos gustó. Está en el lado canadiense y como podéis ver en las fotos, ¡es espectacular!

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Skylon Tower: es un mirador de 232 metros de altura y cuya entrada cuesta 13,75 dólares canadienses o si vais a comer 20 DC. Está cerca de Cliffton Hill.

Vimos la puesta de sol y cuando anocheció fuimos a echar unas fotos de las cataratas porque a partir de las 19h las iluminan con luces de colores y ¡es una pasada! Aquí podéis ver algunas fotografías que hicimos con el trípode, porque si no salían movidas:

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Puesta de sol

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Después de ese maravilloso espectáculo fuimos a cenar a Cliffton Hill algo de comida rápida y nos fuimos al hotel para bañarnos en nuestro jacuzzi gigante, que para una vez que lo tenemos, ¡hay que amortizarlo!.

Blogger Recognition Award

Blogger Recognition Award

El blog Entre 7 Maletas ha tenido el honor de ser nominado al premio Blogger Recognition por el blog Namaste Days y ¡estamos muy ilusionados! ¡Muchas gracias chicas! Vuestro blog es genial y espero que mucha gente lea vuestras aventuras por el mundo.

Y os preguntaréis… ¿Qué es esto de unas nominaciones?

Este premio fue creado por el blog Edge of Night para reconocer el esfuerzo de otros bloggers y relacionarnos con otros blogs, ¡lo que me parece una gran idea!.

Para aceptar el premio, se deben cumplir las siguientes reglas:

1- Nominar a otros 15 blogs a los que queráis dar el premio (poniendo un enlace a su página) e informarles de que están nominados. No podéis nominar a la persona que os ha nominado ni a vosotros mismos.

2- Escribir un post en el que explicáis el premio y una breve historia de cómo empezásteis a escribir un blog, así como algún consejo para los nuevos bloggers. Y también agradecer la nominación mencionando y enlazando el blog que os ha nominado.

3- Facilitar un enlace al post original de Edge of the Night.

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¿Cómo empezó Entre 7 Maletas?

A pesar de llevar muchos años viajando con mi pareja, hace poco que me decidí a empezar este blog. Siempre me ha apasionado viajar y organizar viajes por libre. Puedo pasarme horas delante del ordenador planificando nuevos destinos y rutas. De hecho, he llegado a organizar viajes para familiares, amigos e incluso alguna luna de miel.

Cuando busco información de nuevos lugares, para mi es como si ya estuviera viajando. Desconecto del mundo real y me imagino que ya estoy allí…

Por eso, como podréis imaginar, ¡me encanta leer foros, blogs y diarios de viajes!. Me han sido de mucha ayuda para organizar mis propios viajes. Así que decidí que yo también quería contribuir de alguna manera con mi experiencia para ayudar a otros viajeros.

Hace años escribí un par de diarios de viaje en la página web de www.losviajeros.com, que siempre me ha sido muy útil. Lo hice pensando que nadie los iba a leer y me quedé muy sorprendida cuando vi que el de Japón superó las 83000 visitas. Entonces, mis amigos y mi pareja empezaron a animarme para que hiciera mi propio blog de viajes ¡y aquí estoy!.

Intento que sean diarios muy prácticos con toda la información que cualquier persona necesitaría para organizar un viaje por libre, así como mapas, rutas, consejos y recomendaciones de sitios que nos gustaron, según nuestra experiencia personal. ¡Esperamos ser de ayuda a muchos viajeros!. Además, otra de mis pasiones es la fotografía, por lo que todas las fotos que publico son hechas por mi.

Como no llevo mucho tiempo en el mundo blogger, no puedo dar muchos consejos pero creo que todo lo que se haga con pasión y con ganas tendrá su recompensa. ¡Así que ánimo a esos nuevos bloggers que intentan abrirse camino!.

Mis nominaciones al Blogger Recognition Award son:

(redoble de tambores)

1- Nuestros pasos por el mundo

2- Gazpacho y mochila

3-De patitas en el mundo

4- Dar la vuelta al mundo

5- Viviendo de viaje

6- Viajes en la mochila

7- Proyecto nómada

8- This is travel

9- Con arena en la mochila

10- Con un par de maletas

11- Viaja con libertad

12- Mapa y mochila

13- Coleccionando imanes

14- Somos 2 de viaje

15- Wanderlust Proj

DÍA 3- NUEVA YORK: Misa Gospel, Central Park y Crucero por el río Hudson al atardecer

DÍA 3- NUEVA YORK: Misa Gospel, Central Park y Crucero por el río Hudson al atardecer

Ese domingo teníamos pensado ir a ver una Misa Gospel en Harlem por nuestra cuenta, así que nos levantamos muy pronto (a las 6 de la mañana) para desayunar en ZABARS unos bagels y poder llegar a la misa de las 8, que era la primera.

 

Fuimos a la Bethel Gospel Assambly (26 120th, metro 116 st) por ser una de las más recomendadas en foros. También recomendaban otras iglesias, pero las demás hacían la misa a las 11 y nosotros preferimos ir antes para aprovechar el día. La iglesia es bastante grande y se encuentra fácilmente, comparada con otras que habíamos ido encontrando por el camino.

 

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Nada más llegar nos recibieron muy bien y nos preguntaron de dónde éramos y cómo los habíamos conocido. Después nos acomodaron en unos bancos junto con los demás feligreses. De pronto, un hombre empezó a hablar por el micro sobre Dios de forma muy emotiva y la gente de la misa respondía con gritos de euforia. Entonces, empezaron a cantar y a bailar y se nos pusieron los pelos de punta de la emoción. La realidad es mucho más impresionante que en las películas, se nota que lo sienten y lo dan todo para demostrar su fe.

 

Después siguieron intercalando canciones con discursos y bailes (tipo Fama). La parte más emotiva fue cuando nos pidieron a los turistas que nos pusiéramos de pie y de golpe se giraron todos hacia nosotros y empezaron a cantarnos una canción para darnos la bienvenida mientras los feligreses vinieron a darnos la mano y a saludarnos, fue muy bonito por su parte. La misa duró unas 3 horas pero si te querías ir antes no te decían nada. Nosotros después de ese recibimiento no quisimos irnos.

 

Esta parroquia no me pareció tan turística como las que te llevan en las excursiones (por comentarios que he leído de otros viajeros) y tienen el detalle de no obligarte a dar una donación, de hecho a los turistas no nos daban ni el sobre para donar, sólo se lo daban a la gente que iba habitualmente. En fin, ¡una experiencia que no os debéis perder! La única pena es no haberlo podido grabar porque estaba prohibido.

 

Después, sobre las 11h nos fuimos a Central Park. Entramos a la altura del Museo de Historia Natural porque queríamos ver la parte sur del parque. Así de paso vimos el museo por fuera y los esqueletos de dinosaurio que hay nada más entrar, ya que no teníamos tiempo de verlo por dentro. Aunque si queréis entrar, tanto en este museo como en el Metropolitan (que está justo cruzando al otro lado del parque), podéis pagar la entrada que vosotros estiméis conveniente. Ellos te sugieren un precio pero es voluntario, según lo que puedas o quieras pagar.

 

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Museo de Historia Natural
Central Park es el parque urbano más grande de nueva York, mide más de 4 km de largo y 800 metros de ancho. Abre de 6 de la mañana hasta la 1 de la madrugada. La entrada es gratuita y si queréis más información sobre los eventos que hay en el parque, esta es su web: http://www.centralpark.com/.

 

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Lo primero que vimos al entrar en Central Park fue el Castillo de Belvedere, no nos costó mucho encontrarlo porque hay bastantes mapas. Desde arriba del castillo se ven unas vistas muy bonitas del Turtle Pond y de la parte norte del parque. Después fuimos andando hacia abajo donde estaba The Lake y lo bordeamos. Realmente da la sensación de que vas andando por un bosque, ¡no parece que estés en medio de Nueva York! Mucha gente subía en barquitas de remos en el lago y la verdad es que tuvimos mucha suerte porque hacía muy buen día.

 

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Turtle Pond
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The Lake
Llegamos a Strawberry Fields, la zona central de Central Park en la que hay un mosaico con la palabra “Imagine” en memoria de John Lennon, que fue asesinado en las proximidades del parque. Su casa está justo enfrente, en el edificio Dakota. En esta zona había mucha gente haciéndose fotos y también había músicos callejeros tocando canciones de los Beatles.

 

Después fuimos hasta Bethesda Fountain (una plaza grande con una fuente). Seguimos caminando hasta un estanque pequeño, que es donde se ponen a jugar con los barquitos teledirigidos (seguro que os suena porque sale en muchas películas) y también pasamos por un restaurante donde justo al lado se alquilan las barcas de remos (The Loeb Boat House). Muy cerca está la estatua de Alicia en el País de las Maravillas, que apenas se veía porque estaba llena de niños trepando por encima.

 

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Alice in Wonderland
Desandamos un poco el camino que habíamos hecho porque queríamos ir a The Mall, un famoso paseo de olmos, lleno de bancos que seguro que también os suena de algunas películas. Igual que la esplanada de hierba Sheep Meadow, donde la gente se tumba a tomar el sol, hace picnics, juega a pelota y disfruta de las maravillosas vistas de la ciudad desde un oasis de naturaleza (esta zona fue mi preferida del parque). En un principio dijimos de alquilar bicicletas por Central Park pero yo estaba bastante cansada, así que me quedé recuperando fuerzas en Sheep Meadows mientras mi pareja se fue a hacer running por Central Park, porque le hacía ilusión. La verdad es que veías un montón de gente corriendo, en bici, patines e incluso en carruajes de caballos.

 

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Sheep Meadow
Como ya era mediodía y estábamos hambrientos, nos dirigimos a la salida sur del parque, pasando por el Gran Carousel. En esta zona también está el zoo, otro lago que se llama The Pond o el Wollman Rink, que es donde ponen la pista de patinaje sobre hielo en Navidad.

 

En el extremo sur izquierdo del parque podréis ver la Columbus Circle, una plaza donde hay una estatua de Colón y la estación de metro 59st.

 

Nos habían recomendado un restaurante que es famoso por su sandwitch gigante de pastrami y su tarta de queso, pero cuando llegamos había una cola que rodeaba la manzana. Se llama Carnegie Deli porque está al lado del Carnegie Hall (854 7th Ave, entre las calles 54 y 55). Seguro que la comida estaba riquísima pero no podíamos esperar, así que nos comimos un sandwitch de pastrami en el bar de al lado, que a mi me supo un poco a mortadela, pero nos sirvió para saciar nuestra curiosidad.

 

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Después de pasar por el hotel para ducharnos y descansar un poco, nos fuimos al muelle 78, a coger un crucero por el rio Hudson mientras atardecía. Nos bajamos en la parada de metro 34st – Penn Station y fuimos andando hasta el muelle. De camino vimos a un montón de gente disfrazada que volvía de la ComicCon, cuyo recinto estaba muy cerca de allí.

 

Para el crucero, ya habíamos cogido las entradas previamente por internet en la página de Go Select www.smartdestinations.com. En teoría había que reservar el horario con anterioridad, pero tuvimos suerte y aún quedaban plazas libres para el Midtown Cruise de las 18h, justo el que queríamos. De este modo pudimos ver, a la ida, la Estatua de la Libertad y el skyline de Manhattan de día, mientras atardecía y a la vuelta lo vimos de noche iluminado. ¡Fue impresionante! Nos sentamos en la parte de alante del barco a la derecha, pero podías levantarte y salir fuera cuando quisieras si te molestaba el cristal de las ventanas para hacer fotografías. Además, el precio incluía una guía en inglés, que nos iba explicando lo que íbamos viendo. Creo que es una experiencia imprescindible, nunca te cansas de ver las vistas de la ciudad de Nueva York desde todos los ángulos posibles.

 

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El crucero duró 1 hora y media aproximadamente porque recorría sólo la parte sur de Manhattan, no daba toda la vuelta a la isla, pero pasaba por los sitios más emblemáticos: la Estatua de la Libertad, el puente de Brooklyn, los edificios de la zona financiera, etc.

 

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Al volver ya era de noche y no vimos ningún autobús, así que decidimos ir andando al metro, tal y como habíamos hecho a la ida. Eran unas cuantas manzanas, pero no lo recomiendo porque de noche pasar por un polígono deshabitado da un poco de miedo. Pasamos por debajo de un puente donde había varias personas con mala pinta, que no nos hicieron nada pero pasamos un mal rato. Así que casi mejor coger un taxi si vais de noche por esa zona. De día hay autobuses, así que no hay problema.

 

Finalmente llegamos a Times Square, dimos una vuelta por las tiendas y nos fuimos al hotel a cenar unas ensaladas que habíamos comprado en un Deli.

 

DÍA 2 – NUEVA YORK: Midtown, TOR y Musical Rey León

DÍA 2 – NUEVA YORK: Midtown, TOR y Musical Rey León

Con las fuerzas recuperadas, nos fuimos en busca de un sitio para desayunar. Al lado del hotel, hay una cadena que se llama ZABARS que tiene cafetería y supermercado y puedes comprar comida para llevar. Nos fue muy bien porque desayunábamos unos baggels allí y algunos días comprábamos bandejas de ensalada y fruta para cenar.

 

Después fuimos en metro hasta la parada 5ª av. con 59 street de la linea amarilla (N Q R), haciendo transbordo en Times Square. La idea era recorrer la 5a avenida des del hotel Plaza para ir viendo las tiendas con calma, ya que el día anterior sólo les echamos un vistado general. Este fue el recorrido:

 

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Fuimos a ver la tienda de Apple y Fao Swartz, que están en frente del hotel Plaza. Todas las tiendas son enormes, edificios enteros de varias plantas en las que te pierdes por dentro. La juguetería Fao Swartz me gustó especialmente porque tiene el piano gigante de la película Big (de Tom Hanks) y puedes hacerte fotos gratis mientras lo tocas con los pies.

 

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Hotel Plaza y tienda Apple

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Disfrutando como una niña en el Big Piano
Después entramos en Tiffany’s y quedamos cegados ante el brillo de tanto diamante. En esta tienda está el diamante amarillo que usó Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes.

 

Seguimos bajando por la 5a avenida viendo los escaparates de las marcas más exclusivas y pasamos otra vez por el MOMA, la iglesia de St. Patrick y el Rockefeller Center. Como ya los habíamos visto el día anterior, sólo nos paramos para reservar hora para subir al mirador del Top of the Rock a las 18h (para ver la puesta de sol).

 

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Después pasamos por la tienda de la NBA, el hotel Waldorf Astoria y el Metlife building (éste último es curioso verlo desde Park Avenue porque está en medio de la carretera).

 

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Metlife Building
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Hotel Waldorf Astoria
Finalmente llegamos a la estación de trenes Grand Central Terminal (escenario de muchas películas) y justo al lado está el edificio Chrysler, para mi uno de los más bonitos de la ciudad. Este edificio fue financiado por el dueño de la empresa de automóviles Chrysler, que incluyó en él motivos automovilísticos como las águilas de Chrysler, tapacubos y radiadores de automóviles. Este rascacielos es emblemático por su estilo Art Decó y porque se construyó en un tiempo récord de 18 meses sin que nadie sufriera un accidente mortal. Su cúpula fue construída en el más estricto secreto dentro del edificio y en tan sólo 2 horas la colocaron, alcanzando el edificio Chrysler los 319 metros de altura y logrando ser el edifcio más alto de Nueva York durante 11 meses (actualmente ocupa el 3er puesto).

 

En la 5 avenida, entre las calles 33 y 34, encontramos a otro de los edificios más importantes de Nueva York, el Empire State. Éste no nos gustó tanto como el Chrysler, aunque de noche gana cuando lo iluminan. Con sus 102 plantas y su 443 metros de altura (incluída la antena), es el segundo rascacielos más alto de Nueva York, después de la Freedom Tower. Fue el rascacielos más alto del mundo desde 1931 hasta 1972 y se construyó en un tiempo récord (410 días). Al principio lo llamaban el edificio vacío y casi quiebra si no fuera por lo recaudado por el mirador. Dispone de 2 miradores, uno en la planta 86 (29$) y otro en la 102 (suplemento de 15$) y su ascensor sube a 305 metros por minuto. Su horario es de 8h de la mañana a 1:15 de la noche, pero se recomienda ir muy pronto porque hay muchísima cola.

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Como ya he explicado anteriormente, nosotros decidimos subir sólo al mirador del Top of the Rock para no perder tanto tiempo haciendo colas. Igualmente, no íbamos a entrar a ver museos, ya que sólo teníamos 4 días y medio para ver Nueva York y dábamos prioridad a otras cosas.

 

Como ya empezábamos a tener hambre, fuimos al Madison Square Park a comernos una hamburguesa en el famoso Shake Shack y la verdad es que estaba buenísima y muy económica. Este restaurante es más bien un puestecito con una terraza al aire libre y se forma bastante cola de gente, pero atienden rápido, así que no hay que esperar demasiado.

 

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En este parque fue cuando vimos ardillas por primera vez y después no paramos de verlas durante todo el viaje:

 

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Al lado de este parque estaba el famoso Flatiron Building o el edificio plancha, otro de mis favoritos. Es característico por su forma triangular: su extremo redondeado tiene sólo 2 metros de ancho, con 25 grados de ángulo. En 1902 se convirtió en el edificio más alto del mundo con 22 plantas y 87 metros de altura.

 

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Como se acercaban la hora de subir al mirador Top of the Rock, retrocedimos sobre nuestro pasos hasta llegar al Rockefeller Center. Allí entramos con nuestra entrada del Go Select sin hacer colas y como teníamos reservada la hora, sólo tuvimos que pasar el control de seguridad.

 

A las 18:10 ya estabamos arriba y fue perfecto porque aún era de día y al poco pudimos presenciar una espectacular puesta de sol y como poco a poco se iban iluminando los edificios hasta que se hizo de noche. Las vistas, como podéis ver, son impagables (se ve todo Central Park, el Empire State, el rio Hudson y casi toda la Gran Manzana). Este mirador dispone de 3 niveles entre las plantas 67 y la 70, aunque recomiendo hacer fotos desde la de más arriba porque no tiene cristal. Lo malo es que se abarrota de gente a esta hora, por eso es mejor llegar un poco antes y coger un buen sitio.

 

No sé como son las vistas desde el Empire State, seguramente también serán impresionantes porque además es más alto, pero yo no me arrepiento de haber escogido el Top of the Rock para nada.

 

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Vistas de Central Park

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Cuando salimos del mirador, nos fuimos andando hasta Times Square porque teníamos entradas para ver el musical del Rey León a las 20h en el Minskoff Theatre (1515 Broadway). Las cogimos en la web www.newyork60.com por 110€ por persona. En esta web tu no ves los asientos que coges, pero ellos te aseguran que son los mejores disponibles para ese día y por el mismo precio que costaba sentarse en la parte de atrás del todo del Mezzanine, a nosotros nos dieron asientos centrados en platea (Orchestra U 122-123). Te dicen tus asientos asignados unos días después de pagar las entradas pero si no estás de acuerdo, te devuelven el dinero o los puedes cambiar.

 

Estamos muy contentos con los asientos que nos tocaron y el musical fue espectacular, el mejor que he visto. Sólo con la primera canción se me puso la piel de gallina, tanto la música como la escenografía fue impresionante, lo recomiendo de verdad. La obra dura 2:45h con un descanso a la mitad.

 

Cuando salimos fuimos a comernos un cheesecake en Junior’s (muy rico), que está justo al lado del teatro Minskoff y después de disfrutar un poco de Times Square de noche, nos fuimos al hotel a dormir, que había sido un largo día.

 

DÍA 1 – VUELO BARCELONA – NUEVA YORK

DÍA 1 – VUELO BARCELONA – NUEVA YORK

Empezamos nuestra aventura en el aeropuerto de Barcelona. Nuestro vuelo salía a las 10 am y llegaba al JFK de Nueva York a las 12:50 am. No es que nuestro vuelo durara sólo 3 horas, es que en Nueva York son 6 horas menos en verano (5 en invierno), así que aunque el vuelo durase 9 horas, llegábamos antes y teníamos esa tarde para empezar a ver la ciudad.

 

Como he comentado en la preparación del viaje, volamos con US Airways (operado por American Airlines) y el vuelo nos costó 500€ por persona sin escalas. La idea era entrar por Nueva York y salir por Miami, así nos ahorrábamos el volar otra vez a Nueva York.

 

El primer día del viaje tuvimos mala suerte, ya que nos tocó un registro de maletas adicional con cacheo incluido! Se ve que lo hacen a suertes y nosotros fuimos los afortunados. Además, nos tocó en asientos separados en el avión, cada uno sentado en una fila de 3 y en el medio de 2 personas… que cada vez que queríamos levantarnos para ir al baño teníamos que despertarlos. Y si ya es aburrido un viaje de 9 horas sin tener a nadie con quien hablar, súmale el hecho de que no teníamos ni pantallita para ver películas. Había 3 televisores en todo el avión y ponían la misma película para todo el mundo, que si no tenías cascos no la escuchabas. ¡Menos mal que llevábamos libros y dormidinas! La comida que nos sirvieron no estaba mal al menos…

 

En fin, después de un laargo viaje llegamos por fin a nuestro destino. En el control de aduana no tuvimos ningún problema y fue bastante rápido, de hecho no nos pidieron ni la referencia del ESTA. Para ir del aeropuerto JKF a nuestro hotel en versión low-cost, cogimos el Air Train (5$) hasta la parada de metro Howard Beach (línea A). De aquí teníamos que ir hasta 59th street y hacer trasbordo a la línea 1 hasta la 79th street. Cada viaje en metro cuesta 2,5$, así que nosotros decidimos que la Metrocard ilimitada de 7 días nos saldría más a cuenta (30$ por persona) y la verdad es que la amortizamos.

 

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Nuestro hotel era el Riverside Tower Hotel. La verdad es que no esperábamos gran cosa porque lo cogimos por ser de los más baratos con baño privado en Manhattan y en las fotos parecía un cuchitril. Luego al llegar vimos que no estaba tan mal como pensábamos. Nos tocó una habitación que parecía reformada, aunque sí que es verdad que era muy pequeña y en general se veía el mobiliario viejo (el ascensor sobretodo), pero estaba todo limpio y ¡teníamos hasta microondas y nevera en la habitación! ¿Qué más se puede pedir si sólo íbamos a utilizarla para dormir y ducharnos?

 

La zona dónde se encuentra el hotel (West Riverside) era muy agradable y segura, teníamos restaurantes y supermercados cerca, el central park a 2 manzanas y el metro de la línea 1 (roja) al lado, por lo que estaba muy bien comunicado, en 5 paradas estábamos en Times Square. Nos costó 100€ la noche, que para ser Manhattan era barato.

 

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Una vez dejamos las maletas, como ya habíamos comido en el avión, nos fuimos directos a Times Square. Me impresionó mucho más de lo que pensaba, con todas las luces y pantallas gigantes, los teatros, las tiendas inmensas y tantísima gente abarrotando la calle. Por muchas películas que hayas visto, no pueden reflejar la realidad que sientes cuando estás allí. ¡Y eso que era de día! De noche todavía es mucho más impactante, nos recordó mucho al barrio de Shibuya en Tokyo.

 

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En Times Square podemos encontrar:

 

  • El edificio del New York Times (aquí ponen la bola de cristal que baja en Fin de Año).
  • Una tienda enorme de Toys’r’us que tiene una noria de 18 metros en su interior (no perderse la sección Lego). Y otras tiendas como la de Disney o la de los M&M’s que también son dignas de ver.
  • Los estudios de la MTV (de lunes a viernes a las 15h la gente va a ver los programas que hacen en la 2a planta).
  • Duffy square, con la estatua de George M. Cohan (actor y escritor). Aquí también está el TKTS, donde se compran entradas para algunas obras de teatro rebajadas para el mismo día.
  • Hay una cámara que graba a la gente de la calle y luego lo ponen en una de las pantallas, pero nosotros no la vimos.
  • Teatros como New Victory, New Amsterdam o Lyceum Theater (el más antiguo).

 

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Times Square

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No quisimos entretenernos mirando tiendas, porque sabíamos que pasaríamos por allí más veces, así que nos fuimos andando hasta Bryant Park, que desgraciadamente estaba en obras. Entramos en la Biblioteca Pública que está justo en frente del parque y es muy bonita y enorme. ¡Qué diferencia con la biblioteca de mi barrio!

 

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Después paseamos por la 5a avenida hacia arriba, pasando por la tienda de la NBA, la iglesia de St. Patrick (muy bonita pero también estaba en obras) hasta llegar a la Rockefeller Plaza. Nos gustó mucho porque ya habían puesto la pista de hielo y había gente patinando. El Rockefeller center es un complejo de 19 edicios comerciales construido por la familia Rockefeller. Tiene un diseño art decó y es considerado un monumento histórico nacional. Dentro está la NBC, el Radio City Music Hall y el Top of the Rock (un mirador de 259 metros de altura).

 

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Iglesia de St. Patrick
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Top of the Rock, NBC Studios y Radio City Music Hall
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Rockefeller Plaza
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Edificio Rockefeller
Intentamos subir al mirador, del cual ya habíamos comprado la entrada por internet con Go Select porque nos salía más barato y nos ahorrábamos la cola (si la compras allí son 29$). Sin embargo, había que pedir hora y nos daban para las 20h de la noche. Nosotros queríamos subir a las 18h porque así veríamos la puesta de sol, así que decidimos ir otro día. Elegimos este mirador en lugar del Empire State porque desde aquí se ven las vistas del Central Park y también ves el Empire, que es la gracia. Dispone de 3 niveles entre las plantas 67 y 70 y en la última planta no hay cristal ni reja, así que las fotos salen perfectas.

 

En esta página podréis consultar el horario de salida y puesta de sol de cada día: http://www.web-calendar.org/es/world/north-america/united-states/new-york-city–ny?menu=sun

 

Después del bajón de no poder subir al mirador, decidimos ahogar las penas comiendo en uno de los puestecitos de la calle, pero creo que nos timó porque nos salió por unos 17$ sólo 2 hot dogs, 1 pretzel y una botella de agua.

 

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Teníamos la intención de entrar visitar el MOMA ya que los viernes por la tarde es el único día que es gratis, pero estábamos muy cansados del vuelo y cuando vimos la cola que había para entrar, decidimos ir al hotel a descansar y recuperar fuerzas para ver más cosas al día siguiente.

 

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Saint Thomas Church (5a Avenida)
DÍA 13: Kyoto – Narita. Fin del viaje

DÍA 13: Kyoto – Narita. Fin del viaje

Ese día nos levantamos y llovía a cántaros (será que Japón estaba triste porque ya nos íbamos :P). Al ser la última mañana que teníamos para ver cosas, decidimos ver lo que nos había quedado pendiente por falta de tiempo.

Cogimos el bus 101 desde Kyoto Station que nos dejó en frente del Castillo de Nijo (abre de 8:45 a 16h y la entrada cuesta 600 yens). También llegan los buses 9 o 50 (parada Nijo-jo). Consiste en unas murallas rodeadas por un foso y dentro hay un jardín enorme y varias estancias del castillo.

Es muy interesante porque puedes entrar y ver por dentro cómo eran las estancias del shogun y las salas de audiencias, donde recibían a los invitados de alto y bajo rango.

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Después cogimos otro bus que nos dejó en la entrada de arriba de los jardines del Palacio Imperial. No se puede entrar dentro del Palacio, a menos que tengáis una autorización. Nuestra idea era cruzar todo el parque y salir por la puerta de abajo, pero es enorme y cuando llevábamos un rato andando, decidimos salir por una puerta lateral y coger un bus para ir a comer. La verdad es que tampoco nos impresionaron mucho los jardines, eran como un parque cualquiera y si lo hubiéramos sabido, tal vez hubiéramos ido a otro sitio en lugar de este.

Paramos en Gion para comer y encontramos un sitio muy barato en la calle principal dónde comimos genial (ramen y Katsudon):

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Después fuimos al Hana Hostel a recoger nuestro equipaje y nos dirigimos a la estación de Kyoto para coger el shinkansen que nos llevaría a Tokyo. La idea era aprovechar nuestro último día de JRPASS para coger el tren Narita Express (que va al aeropuerto) y alojarnos esa noche en el pueblo de Narita, ya que nuestro vuelo salía pronto por la mañana y todos los hoteles de allí ofrecen un bus gratis al aeropuerto. Tuvimos que calcular bien los horarios para que nos cuadraran todos los trenes y reservar el Narita Express.

Como anécdota de lo buena gente que son los japoneses, debo decir que cuando estábamos a punto de bajarnos en Narita (es una parada antes del aeropuerto), vino corriendo un viejecito muy preocupado a decirnos que eso no era el aeropuerto. Como nos vio con las maletas, se pensaba que nos estábamos equivocando de parada ¡y vino corriendo a avisarnos! ¡Cómo echo de menos esa amabilidad!

Llegamos al pueblo al anochecer y nos alojamos en el Hotel APA Keisei Narita, que estaba cerca de la estación. Lo elegí porque tenía un onsen público y nos apetecía darnos un último baño antes de irnos. El hotel estaba muy bien, las habitaciones eran pequeñitas pero tenían de todo (parecidas a las del hotel Horidome Villa):

Para que os hagáis una idea tenían incluso mangas para leer en la habitación (en japonés).

También había muchos restaurantes por la zona, así que fuimos a buscar uno especial para nuestra última cena y encontramos un izakaya muy mono cerca de la estación. Pedimos varios platitos de cosas para picar, pinchos de carne, etc. Muy bueno todo y para beber pedimos un “sparkling wine from Spain” (vino espumoso de España) que resultó ser ¡cava Codorniu! jajaja nos hizo mucha gracia que tuvieran de eso allí.

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Después bajamos con los yukatas a darnos un relajante baño en el onsen (separado por sexos) y nos bebimos un té en la habitación antes de irnos a dormir.

Por la mañana desayunamos nuestros últimos “meron pan” y fuimos con nuestro equipaje hacia la lanzadera gratuita que nos llevaría al aeropuerto (la habíamos reservado la noche anterior). Cogimos nuestro vuelo a Barcelona con la compañía Aeroflot, haciendo una escala en Moscú de 3 horas. La vuelta se nos hizo mucho más larga que la ida y muy incómoda, pero al menos no nos volvieron a perder las maletas.

Es una sensación muy rara cuando vuelves, nosotros tuvimos jetlack durante 1 semana. Sin embargo, sentíamos una inmensa añoranza de ese país que nos había tratado tan bien y en el que habíamos visto cosas maravillosas. Es como viajar a otro mundo distinto al nuestro, una experiencia increíble. Estamos deseando volver para poder disfrutarlo con más calma. ¡Domo arigato!

DÍA 12-KYOTO: Kinkakuji, Arashiyama, Jidai Matsuri, Sanjusangendo y Fushimi Inari

DÍA 12-KYOTO: Kinkakuji, Arashiyama, Jidai Matsuri, Sanjusangendo y Fushimi Inari

El día 22 de octubre se celebra el Jidai Matsuri (el festival de otoño) en Kyoto. Busqué expresamente que mi viaje coincidiera con un día festivo porque me hacía ilusión ver una celebración japonesa. Mucha gente me dijo que estaba loca, que habría mucha gente y no podría ver nada más (aparte del festival) ni moverme por la ciudad. Pero, por suerte, no tuvimos ningún problema y pudimos ver todo lo planeado ¡y más!.

Nos levantamos prontito y cogimos el bus 205 desde la estación de Kyoto hasta la parada Kinkaku-ji-michi para ver el famoso Pabellón de Oro (Kinkaku significa oro y ginkaku plata). Aunque lo ponga en la Lonely Planet, no vayáis en el tren JR hasta Hanazono porque esta parada queda muy lejos del templo y tendréis que coger igualmente un bus para llegar.

El templo Kinkaku-ji abre de 9 a 17h y la entrada vale 400 yenes. Fue la villa de descanso del shogun Ashikaga Yoshimitsu y tras su muerte, fue transformado en un templo zen. Su nombre formal es Rokuonji.

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Con sus 2 pisos de arriba recubiertos de láminas de oro (este sí, porque para el Ginkaku-ji no les llegó el presupuesto), es para mí el más bonito de Japón. El entorno que lo rodea es mágico: un jardín zen con un lago desde el que se ve el reflejo del Pabellón en el agua.

El primer piso es de estilo japonés (del periodo Heian), el segundo de estilo samurai y el tercero de estilo chino (zen), con un fénix dorado en la punta del tejado.

La mayoría de templos de Japón han sido reconstruidos varias veces por culpa de incendios, guerras, etc. Éste también lo ha sido y la vez más reciente fue por culpa de un incendio provocado por un monje fanático.

A la salida del templo, decidimos entrar en la Casa del Té para probar el típico “matcha tea” con una pastita por 500 yenes. No es que esté especialmente bueno, pero nos hizo gracia porque en la pastita (que era puro azúcar) estaba grabado el dibujo del templo.

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Después, se pueden ver más templos por la zona, como el Ryoan-ji, con el jardín zen más grande. Sin embargo, eran ya las 12h, así que decidimos coger un bus hasta la estación JR más cercana, para ir al jardín de bambú de Arashiyama (JR Sagano Line, parada Saga Arashiyama). Al salir de la estación, fuimos hacia el templo Tenryuuji, porque pensábamos que el jardín de bambú estaba allí. Sin embargo, está antes de llegar a este templo y es gratis. Aunque si queréis visitar el Tenryuuji también es bonito y tiene un jardín zen de pago.

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Como veis en las fotos, impresiona ver tanto bambú junto y el entorno da mucha paz y tranquilidad. El jardín es bastante grande, con varios caminitos. Paseamos un rato por allí y nos encontramos con ¡otra geisha! Me emocioné tanto que las fotos me salieron un poco borrosas Sacando la lengua

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En esta se le ve el maquillaje típico, con la nuca descubierta por considerarse un zona muy erótica.

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Después nos dirigimos otra vez al tren para volver al centro de Kyoto para ver el festival. El Jidai Matsuri o Festival de las Edades es una de las celebraciones más importantes de la ciudad, ya que conmemora el nombramiento de Kyoto como la capital de Japón en 794 d. C. (antes se la conocía como Heian). Posteriormente, Tokyo pasó a ser la capital.

En este desfile, unas 2000 personas de todas las edades se disfrazan con trajes tradicionales de ese período, en una procesión de 2 km que empieza en el Jardín Imperial a las 12h y acaba en el Santuario Heian a las 14:30h. Aquí os dejo el itinerario completo:

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Nosotros nos bajamos en Sanjo Station sobre las 14h y todavía no habían pasado. Hay que tener en cuenta que iban muuuy lentos porque tenían que ir cortando las calles conforme pasaba la procesión (así que el tráfico no estaba cortado del todo, se podía llegar bien a los sitios). Al ser un recorrido tan largo, no está muy abarrotado de gente y se podía ver bien.

Aquí podéis ver un perro japonés aburrido esperando a que llegara el desfile:

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Y ¡por fin llegó! La procesión andaba en silencio y con gran majestuosidad. Me pareció curioso porque pensaba que sería más alegre y con música, pero sólo unos pocos tocaban algún instrumento. La indumentaria que llevaban era muy cuidada: trajes de samurai, geisha, carrozas con animales, etc.

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Fue interesante verlo, pero como iban tan lentos, nos dieron las 15:30 y aun no habíamos comido. Así que buscamos un restaurante cerca de la calle Sanjo (nos costó bastante) y acabamos en uno muy sencillo comiendo una especie de gyudon y sopa de cangrejo picante. Bueno, bonito y barato.

Cuando acabamos, todavía duraba el desfile, así que ¡imaginaros lo lentos que iban!. Nosotros cogimos un bus hasta el templo Sanjusangendo (bus 101, 206 o 208 hasta la parada Hakubutsukan-Sanjusangendo-mae). Abre de 8h a 17h, la entrada cuesta 600 yenes y está prohibido hacer fotos. Este templo es famoso por sus 1001 estatuas de Kannon (diosa de la misericordia). El pabellón principal es la estructura de madera más larga de Japón. Pudimos estar poco rato porque ya casi cerraban, pero la cantidad de estatuas es impresionante.

Como todavía era de día, decidimos coger la línea JR Nara desde la estación de Kyoto hasta Inari para ver los miles de toriis rojos de Fushimi Inari. Este santuario sintoísta está dedicado al espíritu de Inari (protector de las cosechas y del arroz). Es lo primero que te encuentras al salir de la estación, es decir que está en la entrada, no hace falta subir al monte para verlo. Es gratis y está abierto siempre.

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Si sigues andando, encontrarás los famosos toriis, que son donaciones de familias y particulares y delimitan el camino por el monte Inari. El nombre del donante y la cantidad donada está inscrito detrás de cada torii.

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Es impresionante, los caminos parecen no tener fin y el entorno está lleno de magia. Sobre todo si vais cuando está anocheciendo y empiezan a encender los farolillos.

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No llegamos hasta arriba del todo porque se nos hizo de noche, pero dicen que las vistas son muy bonitas. Cogimos el tren de vuelta a Kyoto y cenamos en un McDonalds porque ya era tarde (recomiendo que probéis los desayunos en los McDonalds de Japón, las hamburguesas son medio dulces, medio saladas). Y un poco tristes porque sólo nos quedaba un día en este maravilloso país, nos fuimos a dormir.

DÍA 11- KYOTO ESTE: Ginkaku-ji, Camino Filosofía, Kiyomizudera, Gion y Pontocho

DÍA 11- KYOTO ESTE: Ginkaku-ji, Camino Filosofía, Kiyomizudera, Gion y Pontocho

Los días que nos quedaban los íbamos a dedicar a ver Kyoto. No es muy recomendable verlo en fin de semana porque hay mucha más gente en todos lados, pero si no hay más remedio, se puede hacer igualmente. Nosotros visitamos la zona este de Kyoto en domingo y nos dio tiempo a todo.

Este es un mapa de Kyoto con las cosas que queríamos visitar marcadas en amarillo:

KYOTOOK

Empezamos el día yendo a la estación de Kyoto (al lado del hotel) porque desde allí salen la mayoría de buses para visitar la ciudad. La mayoría de los autobuses tienen una tarifa de 220Y, pero hay otras tarifas para recorridos más alejados. En el bus se entra por la puerta trasera y se sale por la delantera pagando en una máquina automática que hay junto al conductor. Si se tienen que realizar más de 2 viajes en autobús sale a cuenta comprar una tarjeta de 1 día por 500Y (te la puede vender el mismo conductor). Se valida en el primer viaje y a partir de ahí sólo hay que enseñarla al salir. Además de las líneas normales, está el RAKU BUS (100, 101, 102) que va por zonas de especial interés turístico y cuesta lo mismo.

Nosotros empezamos nuestro recorrido en el templo Ginkaku-ji (Pabellón Plateado). Para ello teníamos que coger el bus 5, 17 o 100 en la estación y bajarnos en la parada de Ginkaku-ji-michi. El templo abre de 9 a 16:30h y cuesta 500 yens.

Este templo zen es uno de los más famosos de Kyoto. En realidad su nombre formal es Higashiyama Jishoji. Sin embargo, le llaman Ginkaku-ji porque en un principio lo querían cubrir de plata, pero al final no pudo ser porque hubo una guerra y se quedaron sin los recursos necesarios. Como curiosidad, la parte de abajo del edificio es de estilo japonés y la de arriba de estilo chino.

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Lo que más impresiona es su hermoso jardín zen (sobre todo un enorme flan de arena que simboliza al monte Fuji).

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El jardín sube hasta una colina desde la que se pueden ver unas vistas espectaculares del templo.

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Al salir, hay una casa del té dónde puedes tomarte el típico té verde con una pastita.

Nosotros nos dirigimos al Camino de la Filosofía para recorrerlo a pie (son unos 2,5 km). Se trata de un camino que discurre a lo largo de un canal rodeado de cerezos. Lo llaman así porque el filósofo Kitaro Nishida andaba por él para inspirarse y reflexionar, por la paz y calma que le transmitía.

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Ositos pescando en el canal :3

A lo largo del camino vas encontrando multitud de templos, nosotros sólo fuimos al Nanzen-ji porque era gratis (abre de 6 a 18h). Nos quedamos muy sorprendidos de ver en medio de los terrenos del templo un acueducto romano (Suirokaku). Más tarde, nos hemos enterado de que todavía funciona y de que se usa para suministrar agua potable desde el lago Biwa.

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Desde aquí cogimos un bus y nos bajamos en Gion para comer algo. Sin embargo, por la calle principal sólo hay tiendas de productos para geishas y casas de té. Los restaurantes por esa zona son muy caros, si queréis comer barato tiene que ser en Pontocho o buscando por callejones. Así es como nosotros descubrimos un restaurante de sopas que no estaba mal:

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Al volver al bus, descubrimos un templo muy bonito en Gion: el Yasaka jinja (gratis). Este templo tiene un papel importante en el Festival de Gion, ya que es la entrada al parque Maruyama. Dentro volvimos a ver una boda (¿quién dijo que era difícil ver bodas en Japón?):

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Después cogimos un bus que nos dejó en otro de los templos más importantes de Kyoto: el Kiyomizudera o templo del agua pura (abre de 6 a 18h y cuesta 300 yens). Es el único templo que encontramos abarrotado de gente, supongo que porque era domingo. Para llegar a él hay que coger el bus 206 y bajarse en Kiyomizu-michi. Después tendréis que pasar por una calle llena de tiendas.

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El templo es conocido sobre todo por el manantial Otowa-no-taki y sus tres fuentes. Tuvimos que hacer mucha cola para beber de esta agua pura, que dicen que tiene propiedades curativas. Hay que elegir uno de los 3 chorros, porque si bebes de los 3 trae mala suerte.

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En este templo también encontraréis el Jishu-jinja o templo del amor (pasado el templo principal, subiendo unas escaleras). Se trata de dos piedras separadas por 18 metros. Los que quieran obtener el amor deseado deben andar de una piedra a otra con los ojos tapados.

Por último, otra cosa que nos impactó (aparte de sus jardines y de las vistas que se veían de Kyoto) fue una especie de gruta a la que tenías que bajar totalmente a oscuras y sin ver nada, tocando las paredes hasta que llegabas a una tumba y allí tenias que pedir un deseo. Da un poco de miedo porque nosotros bajamos sin saber qué nos encontraríamos, pero recomiendo hacerlo.

Después de este templo, cogimos un bus hasta la estación (sobre las 16-17h de la tarde los buses van abarrotados porque todo el mundo vuelve de ver los templos, así que tuvimos que montarnos como pudimos). En la estación se puede ver la torre de Kyoto:

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Después de una siesta en el hotel, volvimos a la estación para coger un bus a la zona de Gion, que por la noche hay más movimiento. Bajando por la calle principal, si os metéis por los callejones de la izquierda, encontraréis restaurantes tradicionales (muy caros) y es posible que veáis alguna geisha. Yo me emocioné mucho al ver estas dos, que creo que eran maikos (aprendices de geisha) porque iban muy recargadas y tintineaban cascabeles al caminar.

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Intentamos ir a ver el espectáculo tradicional que hacen en el Gion Corner, pero ese día o no lo hacían o en la guia estaban mal los horarios porque allí no había ni Dios Trist

Después fuimos andando hasta la calle Pontocho (pasado el rio) y buscamos un restaurante para cenar. Al final acabamos en uno muy barato de carne y sopas picantes de fideos con almejas. ¡Estaba muy rico! Y ya cogimos el bus de vuelta al hotel.

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DÍA 10- Kyoto: excursión de 1 día a Hiroshima y Miyajima

DÍA 10- Kyoto: excursión de 1 día a Hiroshima y Miyajima

Decidimos hacer la excursión a Hiroshima y Miyajima en un día por falta de tiempo, a pesar de que no sabíamos si podríamos verlo todo. Al final nos dio tiempo a todo, incluso a subir al monte Misen. Si vais más días dicen que es recomendable quedarse a dormir en un ryokan en Miyajima porque cuando se van los turistas de la isla es muy romántico. Al ser lugares muy turísticos, es mejor que no vayáis en fin de semana.

Esa mañana era nuestro último madrugón y nuestra última excursión, ya que el resto de días nos quedábamos en Kyoto y nos los íbamos a tomar más de relax. Cogimos el shinkansen en la estación de Kyoto a las 7:20h y a las 9:00h estábamos en Hiroshima (sin trasbordos).

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Hiroshima fue la primera ciudad japonesa atacada con una bomba atómica por el Ejército Americano durante la Segunda Guerra Mundial. Esta tragedia ocurrió el día 6 de Agosto de 1945 y murieron unos 200.000 civiles.

Para llegar a la zona del Parque de la Paz, desde la estación de Hiroshima se coge la línea 2 o 6 del tranvía hasta la parada “Genbaku Domu mae” (Cúpula de la bomba atómica). El viaje tarda 15 minutos y el billete se paga a la salida (150 yenes). En seguida se ve la Cúpula medio destruida por la bomba. Este edificio fue uno de los pocos que quedó en pie tras la explosión.

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A su derecha, al otro lado del río se encuentra el Parque de la Paz:

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Dentro del parque hay varios monumentos:

La Estatua en memoria de los niños que fueron víctimas de la Bomba. Es muy triste la historia de Sadako Sasaki, una pequeña niña japonesa que enfermó de leucemia a causa de la bomba atómica. Ella pensaba que si lograba hacer 1000 grullas de papel conseguiría curarse, pero falleció antes de conseguirlo y por eso los demás niños dejan grullas en su memoria y otras ofrendas.

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La Campana de la Paz (se toca para reclamar la Paz en el mundo).
– Un reloj que toca cada mañana a las 8:15h, hora en la que cayó la bomba.
El Cenotafio: es un arco de piedra con los nombres de las víctimas.
La Llama de la Paz, que no se apagará hasta que ya no queden armas nucleares en el mundo.

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También se encuentra el Museo de la Paz (Horario: de 8:30 a 18h. Precio: 50 yenes). La primera parte es más histórica e informativa, la segunda deja un poco de mal cuerpo porque hay fotos de las víctimas, objetos quemados tras la explosión, relojes parados a la hora en que cayó la bomba, etc. Sin embargo, lo recomiendo encarecidamente, salimos muy emocionados.

Esta es una foto de cómo quedó la ciudad tras la explosión y el triciclo de un niño:

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Otras cosas que ver en Hiroshima si disponéis de más tiempo: el Castillo y el jardín Shukkeien.

Nosotros tampoco pudimos entretenernos mucho en el Museo porque teníamos que coger el tranvía de vuelta a la estación, después un tren a Miyajimaguchi (que tardó 25 minutos) y así poder coger el ferri a Miyajima sobre las 12h (tanto el tren como el ferri son gratis con el JRPASS). El viaje en ferri dura unos 10 minutos y salen frecuentemente. Aquí salen los horarios: www.jr-miyajimaferry.co.jp/time/

Esta página te calcula a qué hora habrá marea alta o baja según el día que vayáis (mejor si podéis ver las 2, pero si no la alta es más espectacular):

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Miyajima es una isla sagrada conocida por su maravilloso torii flotante (es Patrimonio de la Humanidad). En el pasado, a las mujeres no se les permitía visitar la isla y los ancianos eran enviados a morir a otros lugares. También está llena de ciervos sueltos, como en Nara.

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Nada más llegar fuimos en busca del teleférico que nos llevaría a lo alto del Montse Misen. El precio son 1800 yenes ida y vuelta (se puede subir andando pero se tardan 2 horas de subida y 2 de bajada). Se coge en el Momijidani Park y se tiene que hacer un trasbordo, por lo que son 2 teleféricos hasta arriba.

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Las vistas son espectaculares, aunque se supone que para llegar al Observatorio hay que andar un poco, pero nada más bajarse del teleférico también hay un mirador (no apto para gente con vértigo).

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Al bajar por el parque Momidaji (que parece más un bosque) para volver a la zona del Torii, comimos un ramen en un restaurante que tenía mesas a fuera (pasaréis por él cuando volváis del teleférico). Estaba bueno y era barato.

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Después fuimos al templo Itsukushima (Abre de 6:30h a 17:30h y la entrada vale 300 yenes). Es un santuario sintoísta construido sobre el mar. Es conocido sobre todo por su enorme O-Torii, el cual en marea alta parece que esté flotando sobre el mar y en marea baja se puede ir andando hasta él.

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Tuvimos la suerte de ver otra boda dentro del templo, esta vez mucho más de cerca. ¡Casi parecía que nosotros fuéramos invitados también!

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Después andamos un rato y llegamos al templo Daisho in (8:00 – 17:00, gratis). Un templo muy bonito y curioso por tener un montón de pequeñas estatuas de budas, desde bebé a viejecito en posturas diferentes.

Por último, nos quedaba el templo Senjokaku, famoso por su pagoda de 5 pisos. (8:30 – 16:30, 100 yens). Sólo lo pudimos ver por fuera porque ya estaba cerrado.

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Entonces, para hacer tiempo para ver la puesta de sol y para que bajara la marea, fuimos a ver las tiendecitas de souvenirs. En cada sitio de Japón hay una galleta típica, la de Miyajima es la que tiene forma de arce y suele estar rellena de compota de alubia roja. Vimos como 50 tiendas vendiendo estas galletas, algunas eran recién hechas (artesanales), otras rellenas de mil sabores ¡muy ricas todas!

También nos sobró tiempo para tomar unas cervezas típicas de Miyajima viendo la maravillosa puesta de sol. Aquí la tenéis:

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La marea iba muy lenta y no pudimos llegar andando al Torii porque ya era tarde, pero pudimos acercarnos bastante y era muy curioso ver las algas y conchas por el suelo.

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Cogimos el ferri de vuelta sobre las 18:30h, luego el tren que iba a la estación de Hiroshima y por último el shinkansen a Kyoto a las 20h. Por lo que llegamos allí casi a las 22h. Nos quedamos con ganas de probar el okonomiyaki en Hiroshima, ya que es típico de allí, así que (como no pudimos porque si no perdíamos el tren) fuimos a un restaurante que estaba al lado del hotel y nos comimos un okonomiyaki relleno de yakisoba ¡buenísimo!. El restaurante se llama Donguri, comes delante de unas planchas calientes, lo recomiendo. Sin embargo, suele estar lleno siempre y seguramente tendréis que hacer cola.

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DÍA 9- Kyoto: Excursión a Iga Ueno (Museo Ninja) y Nara

DÍA 9- Kyoto: Excursión a Iga Ueno (Museo Ninja) y Nara

Este día nos tocó madrugar (a las 6 am) porque teníamos un largo trecho de trenes por delante con varios trasbordos suicidas, como podéis ver:

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La idea era ir a Iga Ueno por la mañana para ver el Museo ninja y el castillo y a Nara por la tarde. No sabíamos si nos daría tiempo a todo, pero al final lo logramos.

Por suerte nuestro hotel de Kyoto estaba muy cerca de la estación (a 5 min andando) y eso para las excursiones nos fue genial. Entramos con nuestro JRPASS y al cabo de 2 horas en tren llegamos a nuestro destino. El trayecto fue un poco estresante porque teníamos pocos minutos para hacer los trasbordos y además los trenes iban muy llenos y teníamos que ir de pie.

Iga Ueno era un pueblo desierto sin apenas nadie por la calle. Seguimos las indicaciones del mapa y empezamos a andar hacia el parque dónde se suponía que estaban el castillo y el museo ninja. Después de 20 min andando decidimos preguntar a un buen hombre y nos acompañó un trecho del camino. Al final resultó que estaba bastante lejos y el parque estaba como en una especie de monte, así que el camino era de subida (¡unos 45 min andando!). El hombre era un granjero y nos dio su tarjeta para que lo llamásemos si teníamos algún problema (¡los japoneses son tan amables!).

Nosotros pensábamos que la caminata merecería la pena porque, según lo que había leído por internet, el Museo parecía divertido: en teoría te disfrazaban de ninja y luego había un show en el que hacían demostraciones de lucha.

Museo ninja
Horario: 9:00 a 17:00 (última entrada a las 16:30)
Cerrado: 29 de diciembre al 01 de enero
Precio entrada: 700 yenes

Show ninja: de 11h a 15h cada hora. Precio: 200 yenes.

Qué decepción nos llevamos cuando por fin encontramos el museo y éramos los únicos visitantes. Yo creo que se sorprendieron de vernos y todo… ¡y además ese día no hacían el show ninja! (nos dijeron que sólo lo hacían para grupos, cosa que no ponían en la web). No sé si es porque era un día entre semana, a lo mejor los domingos está lleno, pero desde luego no nos esperábamos esto.

Ya que habíamos llegado hasta allí, pagamos los 700 yens para ver el Museo. No nos pudimos disfrazar y fue bastante cutre para el precio que valía: primero una japonesa nos enseñó los escondrijos de una casa ninja que solían usar para espiar a sus enemigos o esconder sus armas (puertas giratorias, compartimentos ocultos, etc.). No nos enteramos de mucho porque lo explicaba en japonés, pero la pobre se esforzó mucho con los gestos.

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Después entrabas en una sala de exposición con varios objetos, ropa y armas relacionados con el mundo ninja y podías leer en inglés su historia y curiosidades. La verdad es que hacer todo ese camino para ver eso… no merece la pena. No sé si es que fuimos en mal día o tuvimos mala suerte, pero no lo recomiendo.

Ya que estábamos allí, pagamos 200 yens más por persona para lanzar estrellas ninja a una diana (fue lo más divertido de todo). Después fuimos a ver el castillo de Ueno por fuera, no entramos porque íbamos justos de tiempo.

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Volvimos a la estación y cogimos el tren de las 12h con trasbordo en Kamo. Llegamos a Nara a la 13h y lo primero que hicimos fue buscar un sitio para comer. En la calle principal Sanjo-dori encontramos un restaurante muy barato y por 600 yens cada uno comimos de lujo:

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Después de comer, seguimos todo recto por esa misma calle hasta que llegamos al parque de Nara, dónde hay múltiplos templos y los ciervos andan sueltos porque que se consideran “mensajeros de los dioses”. Nara es una ciudad cercana a Kyoto, fue capital de Japón desde el año 710 al 784. Tiene 8 monumentos declarados patrimonio de la humanidad, pero a nosotros sólo nos dio tiempo a ver los 2 templos más importantes. El primero que te encuentras es el templo Kokufu-ji, que contiene 2 pagodas, una de 3 pisos y otra de 5. La más alta es símbolo de Nara. (Es gratis. Sala del tesoro: 500 yens. Abierta de 9h a 17h). Al lado está el estanque Sarusawano-ike, en el que se refleja la pagoda.

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Después de ver este templo, compramos unas galletas que venden para dar de comer a los ciervos que andan sueltos por allí. Si no las llevas, no te hacen ni caso, pero si las huelen… empiezan a perseguirte cada vez más y ¡al final tienes casi que correr! La verdad es que es muy divertido porque primero te viene uno, luego otro y cuando te das cuenta estás rodeado y no puedes darles galletas a todos. Yo tenía a uno mordiéndome la chaqueta y a otro dándome cabezazos ¡jajaja! Al final les tiré las galletas que me quedaban porque me estresé.

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Como veis se meten por todas partes…

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Después fuimos a visitar un jardín zen muy bonito que se llama Issuien, con un lago, una casa del té… Se tienen que pagar 650 yens de entrada y abre de 10 a 16:30h. A mi me gustó mucho, pero si no queréis gastar tanto, justo al lado hay otro que es gratis para los turistas.

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Al acabar, fuimos a ver el templo más famoso de Nara y uno de los que más me ha impresionado: el Todai-ji. Es el edificio de madera más grande del mundo y alberga la estatua de Buda (Daibutsu) en bronce más grande de Japón. Se dice que se han visto 4 o 5 monjes en la palma de la mano del Buda cuando lo están limpiando, para que os hagáis una idea.

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A parte, dentro hay una columna de madera con un agujero que si se logra atravesar, se dice que se alcanzará el Nirvana. Muchas personas lo intentaban y algunos lo conseguían:

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Por último, íbamos a ver el Santuario Kasuga, que contiene cientos de faroles de piedra. Sin embargo, estábamos ya muy cansados de todo el día y como estaba un poco lejos, decidimos no ir (parece que no, pero el parque de Nara es enorme). Nos quedamos un rato más jugando con los ciervos y volvimos a la estación sobre las 18h.

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Llegamos a Kyoto a las 19h, cenamos algo y… ¡a dormir!