Los pueblos imprescindibles de Mallorca

Los pueblos imprescindibles de Mallorca

En nuestro último post de Mallorca, os contamos cuáles eran las mejores playas para ir con niños. Sin embargo, Mallorca no solo destaca por sus playas, tiene mucho por ofrecer y lo que más nos gustó fue su parte rural y sus pueblos.

Cuando buscamos un destino para viajar con nuestro bebé, queríamos que tuviera un poco de todo porque tan pequeño no puede estar mucho rato en la playa. Así que Mallorca nos pareció el destino ideal, ya que tiene muchísimas cosas por ver y hacer. De hecho, es un destino que podréis visitar en cualquier época del año y no os aburriréis.

En la parte noroeste de la isla se encuentra la Sierra de la Tramuntana y para alojarse es ideal, ya que es mucho más tranquila y menos turística que otras zonas y estaréis rodeados de naturaleza, paisajes increíbles y pueblos de cuento.

Aquí os dejamos una selección de nuestros imprescindibles:

Fornalutx

Es imposible no enamorarse a primera vista de este pueblo. Con sus casas de piedra, sus calles estrechas y unas vistas de infarto, es considerado uno de los pueblos más bonitos de España ¡y no nos extraña para nada! Se encuentra sobre el Valle de Sóller y destaca su iglesia gótica y el Ayuntamiento. Las mejores vistas del valle las encontraréis desde el párquing que está a la entrada del pueblo.

Deià

Este pueblo fue un gran descubrimiento y es el favorito de famosos artistas y escritores como Robert Graves. Sus casitas están esparcidas por la ladera de la montaña y ofrecen vistas al mar. Si vais por la carretera de entrada al pueblo, podréis disfrutar de varios miradores.

En Deià hay un restaurante Estrella Michelín que se llama Es Racó d’es Teix, pero nosotros encontramos un restaurante chulísimo y mucho más económico que se llama S’Hortet (Es Clot 22, Deià) y ofrecen opciones vegetarianas, veganas, zumos naturales, buda bowls y todo esto en un terraza decorada con mucho gusto.

Cerca de Deià no os podéis perder el mirador de na Forarada, que es gratuito y tiene un bar para ver el atardecer. Justo al lado está Son Marroig y el monasterio de Miramar, que no pudimos ver porque había un evento, pero merece la pena una visita a sus jardines (4€). 

Banyalbufar

En este pueblo estuvimos alojados 3 noches en el Hostal Sa Baronia ¡y no pudimos elegir mejor! Nada más llegar ves que el pueblo está rodeado de terrazas de viñedos ondulantes con vistas al mar. Nuestro hostal era sencillo, pero tenía piscina y una terraza chill-out con vistas espectaculares. Cenamos allí cada noche para ver el atardecer, a pesar de que el pueblo tenía varios restaurantes con buena pinta como 1661 Cuina de Banyalbufar, Son Borguny o Pegason y el Pajarito Enmascarado (¡me flipa este nombre!).

 

Es un pueblo precioso, tranquilo e ideal para desconectar. Tiene una playa de piedra muy original que se llama Cala Banyalbufar y os recomendamos que vayáis en coche hasta ella porque andando es un palizón (no es apta para ir en carrito, ya que hay escaleras para acceder a ella).

A 10 minutos del pueblo también tenéis el mirador de la Torre des Verger.

Se accede al pueblo por una carretera de curvas que atraviesa un bosque y se pasa por el pueblo de Estellencs, que si tenéis tiempo, también merece una visita.

Valldemossa

Este es uno de los pueblos turísticos de la Sierra de la Tramuntana, conocido por su coca de patata y su granizado de almendra, que podréis probar en la mítica Pastelería Ca’n Molinas ¡realmente delicioso!

El pueblo es más grande que los otros y está lleno de tiendas, pero el centro histórico es precioso, todo empedrado con callejones estrechos llenos de plantas y un mirador con estas vistas:

Os recomendamos visitar la Real Cartuja de Valldemossa (9,5€/ Lu-Sáb 10-16:30h/ Cerrada de noviembre a enero). ¡Su apotecaría parece sacada de una película de Harry Potter! Además, en ella se alojaron por un tiempo Chopin y George Sand para inspirarse en sus jardines y hasta podréis ver su piano original (la visita cuesta 4€ extra). También incluye la visita al Palacio del Rey Sancho I que es precioso y podréis disfrutar de un concierto de piano gratuito que dura 15 minutos.

Piano de Chopin

Sóller

Después de enseñaros las playas de Puerto de Sóller en el anterior post, teníamos que visitar esta localidad y su increíble Iglesia de San Bartomeu, que se encuentra en la Plaza de la Constitución. Aunque lo más conocido de Sóller es su tranvía antiguo, que desde 1913 pasa por el medio de esta plaza y te lleva hasta Puerto de Sóller.

Ubicado en medio del “valle de las naranjas” o “valle de oro”, es más grande que los otros pueblos y también muy turístico y lleno de tiendas, pero no por eso tiene menos encanto. Nos parece una visita imprescindible si vais a Mallorca.

Alcúdia

Y dejamos la Sierra de la Tramuntana para pasar a la parte noreste de la isla, donde a parte de playas, también encontramos unos pueblos preciosos como el centro histórico de Alcúdia. A pesar de todos los ataques sufridos por conquistadores, Alcúdia está rodeada por la única muralla completamente conservada de Mallorca (s.XIV).

Se accede a la ciudad por la Puerta del Moll o la Puerta de Mallorca y en el casco antiguo encontraréis casas señoriales y monumentos históricos como la Iglesia de Sant Jaume. Es realmente precioso dar un paseo disfrutando de sus tiendas y restaurantes y ya que estáis allí, podéis acercaros a cenar al Puerto de Alcúdia, que tiene mucho ambiente y unas playas increíbles.

Pollensa

Es otro municipio muy cerca de Alcúdia que merece la pena visitar. Nos encantó el ambiente de sus calles, llenas de bares y terracitas de restaurantes con encanto. ¡Es un lugar ideal para una cena romántica!

A parte de sus callejones y su Plaza Mayor con la Iglesia, destaca el Puente romano, el Puig de Pollensa y el Calvari (una iglesia del s.XVIII a la que se accede subiendo los 365 escalones desde el antiguo monasterio y universidad, Monti-Sion).

Pont romà
Pueblos de Mallorca
El Calvari

También es muy conocido el Puerto de Pollensa, ya que está cerca del Cap de Formentor, donde se encuentra nuestra playa preferida y el faro.

Artà

Esta localidad nos sorprendió porque no es de las más visitadas y no esperábamos mucho de ella. Fuimos a visitar las Cuevas de Artá, que no son tan conocidas como las del Drach o las de Hams, pero nos encantaron. La visita cuesta 15€ y es muy recomendable, con un pequeño espectáculo de luces y música al final (si vais con bebés, la mochila es imprescindible porque hay bastantes escaleras).

Después fuimos a comer en el centro del pueblo, en el restaurante Sa Gripia Artà Mallorca que nos pareció increíble. Tanto la cocina como el local, que dispone de un patio exterior con árboles frutales muy agradable, nos encantó. Ofrecen platos tradicionales pero presentados de una forma innovadora y sorprendente. ¡Tenéis que probarlo!

Centro de Artà

Para acabar la visita, podéis subir al Santuario de Sant Salvador, que es gratuito y ofrece unas vistas  panorámicas del pueblo y su entorno. También tenéis muy cerca el castillo de Capdepera o, si os apetece refrescaros, al lado de Artá están las calas Mesquida, Moltó y Agulla.

¡Esperamos que os hayan gustado nuestras recomendaciones! Seguramente nos dejamos algún pueblo por mencionar, ya que no pudimos verlos todos, pero estos fueron los que más nos gustaron. Sobretodo no os perdáis la zona de la Sierra de la Tramuntana si visitáis Mallorca, porque es preciosa. Después de pasar 2 semanas en esta isla, tenemos claro que volveremos porque aún nos quedan muchos rincones por descubrir y es un destino ideal para viajar con niños.

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