¿Qué ver en Santorini en 3 días?

¿Qué ver en Santorini en 3 días?

Santorini es conocida por su belleza salvaje, sus playas de todos los colores, sus casitas blancas con cúpulas azules y sus espectaculares puestas de sol. ¿Quién podría resistirse a todo eso? ¡Sin duda es la joya de las Islas Cycladas y del mar Egeo!

También conocida como Thera o Thira, Santorini es el resultado de una enorme explosión volcánica que destruyó la antigua isla y creó la caldera geológica actual. Está formada por las islas habitadas de Santorini y Thirasia y los islotes deshabitados de Nea Kameni, Palea Kameni, Aspronisi y Christiana.

La isla principal tiene forma de media luna y sus principales pueblos (Fira y Oia) están suspendidos encima de un acantilado de más de 250 metros de altura con vistas a la caldera.

Es una de las islas más turísticas, pero nosotros viajamos en octubre, así estaba menos masificada y todavía hacía calor para bañarse. Nos alojamos 3 noches en el hotel Red Stone Villas, cerca de Oia y alquilamos coche para recorrer la isla. Si queréis más información, podéis consultar nuestros anteriores posts de Grecia: “Itinerario de 12 días por las Islas Griegas” y “Presupuesto, Hoteles y Transportes”.

¿Qué ver en Santorini?

Día 1

Esto fue lo que visitamos durante nuestro primer día en la isla, después de llegar al aeropuerto, recoger el coche de alquiler y dejar las maletas en nuestro hotel:

  • Vlychada beach: nuestra playa preferida de la isla y no tan conocida como las otras. Es una playa de aire salvaje, vírgen y bastante tranquila, por lo que suele haber menos gente. Pero lo que la hace especial son las rocas volcánicas erosionadas durante siglos por el mar, que forman esculturas de todas las formas imaginables. En este lugar se concentró la lava más clara de la isla, lo que contrasta con su arena oscura y la hacen una playa muy original. Al principio hay algunas tumbonas, pero recomendamos andar hasta la parte más alejada, que es naturista.

  • Comer en Puerto Vlychada: nosotros escogimos el restaurante Dimitri, con unas vistas geniales del puerto y comimos muy bien por 39€ los 2: probamos por primera vez la mussaka, la salsa de yogur Tzatziki y los Domatokeftedes (tomates fritos típicos de Grecia).

  • Playa roja o Kokkini Paralia: esta playa es la más conocida de Santorini porque su arena roja volcánica hacen que te sientas en otro planeta. Recomendamos visitarla al atardecer porque los últimos rayos de sol potencian el color rojo de sus paredes. Tiene un aparcamiento cerca, pero el camino para acceder a la playa es un poco complicado, ¡por suerte son solo 10 minutos andando y se ven unas vistas espectaculares! Desde aquí salen barquitos que te llevan a las playas blanca y negra, pero como ya era tarde decidimos ir al día siguiente.

  • Faro de Akrotiri: acabamos el día en este faro, cerca del cual están las ruinas de Akrotiri que se pueden visitar. Nosotros no fuimos por falta de tiempo, pero se trata de un yacimiento arqueológico muy bien conservado: una ciudad antigua subterránea que quedó enterrada tras la erupción del volcán, conocida también como la “Pompeya Minoica”. La entrada cuesta 12€ por persona.

  • Puesta de sol a las afueras de Fira: la idea era ver la puesta de sol desde el faro, pero hacía muchísimo viento y justo antes de llegar a Fira, durante el camino de regreso al hotel, paramos el coche para admirar nuestra primera puesta de sol de las Islas Griegas. ¡Allí entendimos por qué todo el mundo queda enamorado de estas islas! ¡Era realmente espectacular!

Vistas de la caldera de Santorini al atardecer

  • Cena en el restaurante Lefkes (Finikia 847 02): ¡cerca de nuestro hotel teníamos este restaurante que fue el que más nos gustó de todo Santorini! A 10 minutos de Oia en coche y a un precio más asequible que muchos de los que hay allí. A parte de que su local con terraza es precioso, ¡os chuparéis los dedos con su comida de estilo tradicional! Recomendamos probar su rissotto (el mejor que he probado en mi vida) y el codillo de cerdo con queso feta. La cena para 2 personas nos costó 45€.

Día 2

Después de desayunar en nuestro apartamento, volvimos otra vez a la playa roja para coger un barquito que nos llevó a las playas negra y blanca. Los barcos cuestan 10€ por persona y puedes subir y bajar de ellos las veces que quieras. Te dejan a una distancia prudencial de la playa, por lo que te mojas para llegar a la orilla y para que pasen a recogerte tienes que hacerles señales, si no pasan de largo. A estas playas no se puede acceder en coche, solo con este barco.

  • Playa negra: la primera parada que hicimos con el barquito fue esta, es una playa de arena negra con un restaurante y hamacas. No nos pareció nada del otro mundo, pero ya que estábamos cerca fuimos a verla.

  • Playa blanca:  esta pequeña cala es otra de las más conocidas de la isla por las espectaculares rocas blancas que la rodean. Es virgen, sin ningún tipo de servicios y mucho más tranquila que las otras, ¡nosotros estuvimos solos! (aunque en verano supongo que habrá más gente).

  • Comer en Falafeland: queríamos comer algo rápido y sano de camino a Oia y al pasar por Fira vimos este restaurante vegetariano al lado de la carretera. No estaba mal y era muy barato: 10€ los 2.
  • Oia: ¿quén no ha oído hablar de este pueblo? Es el más conocido de Santorini por sus cúpulas azules, más incluso que su capital: Fira. A pesar de eso, está tan masificado que pierde su encanto. Al atardecer a penas se podía andar por sus callejones y encontrar un sitio en el castillo para ver la puesta de sol fue misión imposible. Nos agobiamos bastante y eso que era octubre, ¡no me quiero imaginar cómo está eso en verano! Si queréis disfrutarlo en soledad y sin hacer colas para todo, tendréis que madrugar mucho y evitar las horas en las que llegan los cruceristas. Si vais en coche, hay un aparcamiento de pago en la entrada del pueblo y algunos gratuitos por la parte de atrás.

Lo mejor que podéis hacer en Oia es callejear y perderos entre sus casitas blancas. Algunos de sus puntos más destacados son: las 3 cúpulas azules (se accede a ellas girando por un callejón, a la izquierda de la calle principal que está a la altura de la joyería Alexandros). Normalmente veréis una cola de gente esperando para hacerse la ansiada foto:

La foto más buscada de Santorini

Otro punto destacado es el Castillo, desde el que se ven unas vistas espectaculares de Oia y dicen que es muy bonito ver el atardecer desde allí, aunque hay otros sitios para verlo mejores y menos masificados. Nosotros buscamos un callejón para poder disfrutarlo solos.

Al final de la calle principal encontraréis los famosos molinos y varias terrazas para tomar algo con vistas.

Desde el puerto de Ammoudi salen las excursiones con barcos pequeños a la caldera del volcán Nea Kamani y a islas pequeñas (Thirasia). Hay varias tabernas de pescadores y está en la parte baja del acantilado, ¡aunque para bajar hay incontables escalones!

Hay muchos puntos bonitos y no pararéis de hacer fotos: la iglesia rosa, la librería Atlantis, el Passagio Bites & Drinks, el hotel Kastro Oia Houses o la heladería Lolita’s son alguna de sus rincones con encanto, pero hay muchos más y recomendamos salir de la calle principal para descubrirlos.

          

  • Cenar en el restaurante Lotza (Oia): su comida no es espectacular, pero tiene una terraza con vistas muy bonitas. Nos costó 37€ los 2.

Día 3

En nuestro último día en la isla decidimos adentrarnos en su interior para descubrir otro de sus pueblos bonitos, aunque menos conocidos:

  • Pyrgos: este pueblo fortificado fue construido en uno de los puntos más altos de la isla, cerca del monte Exo Gonia, por lo que tiene muy buenas vistas. Hasta el año 1800 fue la capital de Santorini y dicen que tiene más iglesias que casas (unas 33), las más famosas son el Monasterio del Profeta Elías y la Iglesia de la Santísima Trinidad. También destacan los restos de su castillo veneciano, llamado también Kasteli.

  • Comer en el restaurante Metaxi Mas: este restaurante fue uno de los más recomendados, tiene muy buenas opiniones y una ubicación privilegiada. Para probar su comida tradicional tendréis que reservar con antelación y más si queréis una mesa con vistas en su terraza. Probamos el cordero con salsa de yogur, el queso feta frito y otras delicias griegas por 37€ los 2, ¡todo estaba espectacular!

          

  • Fira: la última tarde en la isla la dedicamos a recorrer su capital, que no tiene nada que envidiarle a su vecina Oia. También está colgando del acantilado con espectaculares vistas a la caldera y tiene casitas blancas, laberínticas calles empedradas y edificios de estilo veneciano. Los 2 sitios con mejores vistas son: Three Bells of Thira y Mitvopoleos Street.

Destacan la Catedral de San Juan Bautista y la Catedral Metropolitana Ortodoxa, entre otras iglesias bonitas. Su paseo principal está lleno de tiendas y restaurantes con vistas.

Hay un teleférico para ir al Puerto Viejo o FiraSkala, en la parte baja del acantilado, por 5€ por persona (2’5€ los niños). Si no son más de 600 escalones, pero no recomendamos subir en los tradicionales burros porque estamos en contra de la explotación animal. En este bonito puerto es donde dejan a los cruceristas, pero si tenéis que coger un ferry tendréis que ir al Puerto Nuevo, que está a las afueras de la ciudad y hay un bus local que te lleva en 20 minutos por 2€. Si vais en coche, hay varios parkings gratuitos grandes en la carretera que atraviesa Fira, cerca del restaurante Falafeland.

  • Trekking hasta Inmerovigli: en realidad este trekking va de Fira a Oia (o al revés) bordeando todo el acantilado. Son unos 5,5km de vistas increíbles a la caldera y se puede coger un autobús para regresar al punto de partida, pero nosotros nos quedamos a medio camino, en Inmerovigli. Este pequeño pueblo es para nosotros uno de los puntos con mejores vistas de la isla y un sitio genial para ver el atardecer, puesto que es mucho más tranquilo. Desde aquí se puede ir hasta Skaros Rock andando, una roca en la que antiguamente había un castillo.

  • Ver la puesta de sol en una de las muchas terrazas de Firostefani: esta fue nuestro último atardecer en Santorini y escogimos un bar con terraza del final del pueblo de Fira para disfrutarlo con un mojito.

  • Cenar un gyros en Lucky Souvlaki: no os podéis ir de las Islas griegas sin probar esta especie de Kebab con pan de pita, carne, verduras, salsa Tzatziki y patatas fritas. Es el plato más barato que hay y está por todas partes. A nosotros nos costó cada uno 3€.

Otras cosas que hacer en Santorini

  • Excursión a la caldera: nosotros no lo hicimos porque yo estaba embarazada, pero es una excursión muy recomendable. Se va en barco hasta la caldera, visitas los pueblos de Thirassia y Oia y te puedes bañar en las aguas termales del balneario Palea Kameni. En este enlace la tenéis desde 37€ por persona y dura unas 6-8h.
  • Ver otras playas de arena negra: Kamari Black Beach, Perissa, Monohitos, Baxedes Beach.
  • Ir a Puerto de Armeni a comer pulpo y pescado.
  • Visitar unas bodegas.

 

Después de este post esperamos que entendáis por qué todo el mundo que va a Santorini vuelve enamorado de la isla. En los próximos posts sobre Grecia os contaremos todo lo que hay por ver en Naxos, Mykonos y Atenas. ¡No os lo perdáis!

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