Nueva Zelanda desde el aire: ¡mi primera vez en paracaídas!

Nueva Zelanda desde el aire: ¡mi primera vez en paracaídas!

Uno de mis grandes sueños siempre había sido tirarme en paracaídas, pero nunca me había atrevido a hacerlo. Quizás porque lo pensaba demasiado y me acababa venciendo el miedo, o porque no encontraba a alguien que estuviera tan loco como para acompañarme y tirarse conmigo, o porque era muy caro… todo eran excusas y los años iban pasando y yo seguía con los pies en tierra firme.

Un día estaba organizando la luna de miel y vi que Queenstown era la capital de los deportes de aventura. Y pensé: “¿te imaginas que al final me acabo tirando en paracaídas en la otra punta del mundo?” ¡Desde luego ver las montañas y los lagos de Nueva Zelanda desde el cielo tenía que ser algo increíble! ¡Así que me dije medio en broma que era allí o nunca!

Durante el viaje no pensé más en ello, pero al llegar a Queenstown me empezó a picar el gusanillo otra vez. No lo tenía nada claro porque además tenía que tirarme yo sola, con explicaciones en inglés, en un país lejano… Pero pensé: “¿por qué no preguntar al menos? Por informarme un poco y preguntar lo que vale no pasa nada…”. Así que entré en una agencia de excursiones que estaba al lado del hotel (Happy Travels) y el chico que me atendió me dijo que no me podía ir de Nueva Zelanda sin tirarme, que era algo increíble y seguro. Él lo había hecho varias veces y su entusiasmo me contagió, ¡me acabó de dar el valor que necesitaba para hacerlo!

Me recomendó NZONE como la mejor empresa de Queenstown para tirarme en paracaídas. Me dijo que llevaban varios días anulando vuelos por mal tiempo y que tenían muy pocos huecos libres. De hecho, ¡en los 2 días que iba a pasar en Queenstown solo tenían 1 hueco libre y era a las 7 de la mañana del día siguiente! ¡Era mi única oportunidad y lo interpreté como una señal del destino, así que lo reservé!

Los precios de los saltos eran los siguientes:

  • Salto de 9000 pies de altura: 299NZ$
  • Salto de 12000 pies de altura: 359NZ$ (Este es el que cogí yo, que son unos 45 segundos de caída).
  • Salto de 15000 pies de altura: 459NZ$

¡Es una experiencia cara pero realmente merece la pena!

¡Esa noche estaba tan nerviosa que no pude dormir nada! ¿me había precipitado? ¿estaba loca? ¿entendería las instrucciones en inglés? ¿iba a ser mi última noche? ¡jajaja! Al día siguiente dejé a mi pareja durmiendo en el hotel (era muy temprano y me sabía mal hacerle venir si no se iba a tirar) y me fue a la oficina de NZONE que estaba en el nº 35 de Shotover St. (justo detrás del hotel).

El día estaba muy nublado y yo no sabía si lo iban a anular. Si lo hacían no tendría otra oportunidad… Al llegar todos los que se iban a tirar eran chinos, excepto yo y me dijeron que llevaban varios días intentándolo… ¡Pero ese día nos dijeron que sí que podríamos hacerlo! La suerte y el destino estaban de mi lado y habían conspirado para que yo pudiera hacer realidad mi sueño.

Allí nos explicaron los packs que podías cogerte de fotos y los precios. Yo cogí el pack completo con GoPro y fotógrafo externo, porque ya que me tiraba quería inmortalizarlo bien desde todos los ángulos. Aunque realmente si lo volviera a hacer cogería solo fotógrafo externo, que es el que hace las fotos más impresionantes. La GoPro solo capta tu cara de miedo en primer plano, que es divertido pero no imprescindible. Al final te dan un mp3 con las fotos y un vídeo resumen de toda la experiencia. Estos son los precios:

  • Solo handicam (GoPro): 189NZ$
  • Solo fotógrafo externo: 245NZ$
  • Pack de ambos: 319NZ$

Después nos llevaron en autocar hasta la zona de vuelo, un trayecto que se me hizo eterno y que lo pasé medio en trance. Lo curioso es que los chinos iban durmiendo tan tranquilos, como si fueran a pasar el día en el campo.

Yo solo quería que me tocara de las primeras para que fuera rápida la espera y no pasarlo mal, pero en cambio me dejaron para el final y estuve bastante rato en una sala de espera sudando la gota gorda y pensando que aún no me habían explicado lo que tenía que hacer. ¡Menos mal que tenía wifi y calefacción!

Después de lo que me pareció una eternidad nos vinieron a buscar a los que quedábamos, era nuestro turno. Yo solo quería ver si los de antes habían aterrizado todos bien pero no me dio tiempo. Nos dieron los monos que nos teníamos que poner encima de la ropa, los guantes, el favorecedor gorro y las gafas. ¡Yo tenía tanto frío que llevaba hasta el abrigo debajo!

Una vez vestidos me presentaron al chico que se tiraría conmigo… ¡Mi vida estaba en manos de ese desconocido! Me explicó en inglés que lo único que tenía que hacer era la pose de la “banana” cuando él me avisara. Eso consiste en curvar tu cuerpo hacia atras en forma de banana ¿fácil no? ¡Todo lo demás lo iba a hacer él, hasta le daría tiempo a grabar y tirar fotos! ¡qué crack!

Nos llevaron a todos los futuros saltadores a una avioneta que estaba pintada como si fuera un tiburón (no era muy alentador). ¡Y los chinos y yo por fin despegamos! Ya estábamos atados con un arnés al paracaídas y a nuestro futuro salvador. Para no entrar en pánico opté por dejar la mente en blanco y no pensar en nada, solo miraba el paisaje por la ventanilla. No sé qué cara llevaría porque mi paracaidista no paraba de preguntarme si estaba bien… ¡jajaja!

Una vez alcanzada la altura, empezaron a tirarse los que estaban más cerca de la puerta. Yo no quería mirar pero escuchaba los gritos cuando saltaban. Y por fin llegó mi turno: ¡tuve que sentarme en el borde de la puerta abierta de la avioneta, con las piernas colgando! Por suerte el chico que llevaba enganchado conmigo me levantó la barbilla hacia arriba para que no mirara y me empujó al vacío, ¡si no no sé si me hubiera atrevido a tirarme!

Dimos un par de volteretas en el aire y yo no podía dejar de gritar, pero no era miedo, ¡era adrenalina y euforia! ¡Notaba el aire muy frío golpeándome la cara y la sensación de caer al vacío era brutal! Fue como una bofetada de realidad que me sacó del trance en el que me encontraba minutos antes. Estaba tan emocionada que se me olvidó lo único que tenía que hacer: la maldita banana. Por suerte, el chico ya estaría acostumbrado porque cogió con sus brazos y piernas las mías en una especie de llave de judo y enseguida nos estabilizamos.

El chico no paraba de decirme que mirara a la cámara para hacerme fotos y tenía a otro fotógrafo delante revoloteando, pero yo no podía dejar de mirar alucinada el espectacular paisaje que tenía debajo. Montañas nevadas, lagos, ríos… ¡naturaleza en estado puro! ¡Estaba volando sobre Nueva Zelanda!

Todo esto pasó en tan solo unos 45 segundos porque de golpe se abrió el paracaídas y empezamos a planear. En ese momento deseé haber cogido un salto de más altura ¡porque la sensación de caer me encantó y no quería que se acabara! Pero el menos pude disfrutar del paisaje un rato más hasta que llegamos a la pista de aterrizaje. Allí me dijo que tenía que levantar mucho las piernas para aterrizar de culo y después de la descarga de adrenalina yo ya no tenía fuerzas para nada… ¡pero el chico muy majo me motivó diciéndome que si no las levantaba más se me iban a romper contra el suelo! Así que las levanté como pude y aterricé de culo sobre un montón de hierba.

Estaba relajada, cansada como si hubiera corrido una maratón y sobretodo muuy feliz. ¡Fue como un sueño! ¡Sentía que después de esto, podría hacer cualquier cosa que me propusiera! Enfrentarte al miedo y vencerle es una sensación increíble, ¡te sientes invencible!

Puedo decir que tirarme en paracaídas marcó un antes y un después en mi forma de ver la vida. Puede parecer una tontería, pero a veces no cumplimos nuestros sueños porque nos da miedo salir de nuestra zona de confort. A mi me dio la fuerza necesaria para tomar decisiones que darían un giro radical a mi vida y ahora no puedo estar más contenta con los cambios. Una vez me dijeron una frase que no puede ser más acertada:

“Cuando te sientas perdida y no sepas qué camino coger, ves hacia el que te da más miedo porque ese es el que te hará feliz”

 

¡Espero que este vídeo os anime a enfrentaros al miedo y alcanzar vuestros sueños!

 

 

 

2 comentarios sobre “Nueva Zelanda desde el aire: ¡mi primera vez en paracaídas!

    1. jajajaja muchas gracias bonita!!! bueno, no hace falta que sea tirarse en paracaídas!! Pero si hay algo que tienes muchas ganas de hacer pero te da miedo, no lo dudes!! Seguro que merece la pena! ❤️❤️

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