DÍA 8: Takayama – Shirakawago – Kyoto

DÍA 8: Takayama – Shirakawago – Kyoto

Esa mañana nos esperaba un súper-desayuno en el comedor de nuestro ryokan (similar a la cena del día anterior). Con sopas, arroz, cosas raras y también salchicha, huevo y croissant (para la gente a la que no le apetece un desayuno tradicional japonés).

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Hicimos las maletas y, muy amablemente, el dueño del ryokan se ofreció a llevárnoslas a la estación a la hora de coger el tren (a las 15:30h) para no tener que volver a buscarlas.

El día anterior, nada más llegar a Takayama, reservamos el bus a Shirakawago en las oficinas de Nohibus (saliendo de la estación, a la izquierda). Los tickets son 4300 yens por persona ida y vuelta.

El bus salía a las 8:50h y como nos habíamos levantado pronto, fuimos andando a la estación y pasamos por el mercado matutino de Takayama (al lado del río).

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Me compré una muñeca típica de allí que se llama Sarubobo (“Happy Monkey Baby”) y dicen que da buena suerte y felicidad. También probamos esta pasta en forma de pez y rellena de compota de judía roja, ¡muy rica! (se llama taiyaki).

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Después cogimos el bus en frente de las oficinas de Nohibus (el núm. 4) y al cabo de 1 hora llegamos a Shirakawago.

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Es una aldea de casas típicas Gassho-zukuri (con el tejado muy inclinado de paja) que está localizada en un precioso valle entre montañas. En la mayoría de estas casas vive gente. Sin embargo, algunas son de exposición y en otras te puedes alojar desde 7000 yens por persona con desayuno y cena. También hay un onsen público que se llama Shirakawago no yu.

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Al bajar del bus hay un puesto de información donde te dan un mapa gratis del sitio. Luego hay que cruzar el puente que atraviesa el río para entrar al pueblo y en poco más de 2 horas da tiempo a verlo todo: las casitas, las tiendas y el mirador desde donde se ve una vista espectacular de Shirakawago desde arriba. Existen algunas de estas casas que son “propiedad cultural destacada” y se encuentran abiertas al público (pagando una entrada puedes ver cómo son por dentro). Cada año se acondicionan tres o cuatro tejados con la cooperación de todo el pueblo.

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También hay un museo (al lado de los buses) con más casas típicas, pero se tiene que pagar entrada.

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Hay otra zona parecida de casas museo en Takayama (más cerca) que se llama Hida no Sato, por si no tenéis tiempo o dinero para ir hasta aquí. A nosotros nos gustó muchísimo Shirakawago, no sé cómo será Hida no Sato.

A las 12h cogimos el bus de vuelta (salen cada hora) para llegar a Takayama a la 13h y que nos diera tiempo a comer antes de coger el tren. Repetimos en el restaurante de carne de hida porque nos encantó y no sé cuándo podremos volver a probarla. Después fuimos a la estación y ya nos estaban esperando con nuestras maletas, así que enseñamos nuestro JRPASS para acceder al tren que nos llevaría a Kyoto (haciendo transbordo en Nagoya).

Llegamos allí a las 18:50h y nos dirigimos a nuestro nuevo hotel, el Hana Hostel. Está tan cerca de la estación que fuimos andando. Es un albergue pero también tiene habitaciones privadas con baño y son de estilo japonés: con suelo de tatami, futones, la mesita baja, etc. Obviamente no era como el ryokan de Takayama porque el Hana es mucho más económico y sencillo. Sin embargo, está bien situado, el personal es muy amable y es de lo más barato que encontré en Kyoto (60-70€ la noche). Además tiene todo lo necesario: TV, aire acondicionado, secador, bañera, WC, wifi, etc. El futón te lo tienes que montar tú pero vienen instrucciones y es fácil. También hay una zona común con cocina, nevera, microondas y ordenadores.

Nada más llegar, tienes que quitarte los zapatos, dejarlos en un zapatero y ponerte unas zapatillas de estar por casa que tienen allí (como en todos los ryokans y restaurantes tradicionales). En el suelo de tatami tienes que ir descalzo.

La chica de la recepción nos dijo que como estábamos más de 4 noches alojados nos tocaba un regalo a elegir entre una bolsa de chuches japonesas, un origami o nuestro nombre escrito en japonés ¡todo un detalle por su parte!. También nos dió mapas de kyoto y de los buses y nos dijo que si queríamos fumar, en el porche del hotel se podía pero dentro no (no sé si lo había comentado antes, en Japón no se puede fumar en la calle, en cambio dentro de la mayoría de restaurantes sí. Hay algunas zonas de fumadores en la calle pero pocas).

Una vez instalados y con el futón montado, fuimos a cenar por los alrededores del hotel, en un restaurante muy barato que estaba en un centro comercial de la calle principal. No nos gustó especialmente, comparado con los que habíamos probado hasta entonces.

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